17- Una mujer sin pelo en la calle…

Es muy simpático ver la reacción de las personas en la calle, aquellas que no te conocen, que no tienen ningún vinculo afectivo contigo y que ven pasar una señora “muy rara” sin pelo.

Si viviera en Los Ángeles, si caminara por Hollywood creerían que estoy estudiando actuación, rodando una película. Pero, acá en Medellín-Colombia, la ciudad donde todos tenemos carros plateados, desayunamos con arepa , nos vestimos y nos maquillamos igual ser “diferente” tiene su precio.

Recuerdo con cariño, que aproximadamente un mes antes de haber sido diagnosticada, estaba con una persona de edad, muy cercana a mi y estábamos en un restaurante con mi familia.  Cuando salíamos una mujer calva se acercó a saludar a alguien que estaba con nosotros.   En ese momento, mientras ellos dos hablaban, me dice:

“ Definitivamente si hay mujeres ya muy raras, como sale a la calle una mujer así sin pelo” a lo cual yo dije: “No será que está en algún tratamiento?” y ella respondió: ”Si será? (segundos de silencio)… hay que pesar!(con voz de remordimiento)”

Y lo recuerdo con cariño y agradecimiento porque fue una manera muy clara de entender anticipado lo que generaría en los demás, las reacciones que podrían presentarse y de igual manera entender y aceptar desde el amor  cualquier comentario imprudente que pudiera surgir.

No me gusta generar lástima ni ser el centro de atracción, precisamente por esta razón salir sin peluca iba en contra de esos dos “principios” , pero me pudo algo diferente, me pudo algo mas potente que era enfrentar mi propio ego, ser capaz de demostrarme que no importaba el que dirán, lo que me sucedía no había sido mi elección y querer ocultarlo no facilitaría las cosas. Además, esto sería consecuente con aquello que les repito a mis hijos adolescentes constantemente sobre tener que enfrentar ser el “único” ser “el parche” porque la decisión que se tome sea diferente a la de los demás y aunque muchas veces no es para nada divertido ”Es maluco, pero toca” como dice la mi sobrinita.

Todo estaba planeado para usar la peluca, incluso mi socia y yo tendríamos un “código de señas” para que ella o alguna de las “triparchicas” me dijeran si la tenía torcida en una reunión de un cliente. Nos reíamos de solo pensar en ese escenario.

Y como la idea ha sido gozarlo todo, tenía además de la peluca de mi propio pelo, otras 3 que me habían prestado porque iba a “cambiar de looks” dependiendo del día, estaba hasta entusiasmada con el cuento… juraba que iba para una fiesta de disfraces!

Cuando llegó la hora, cuando ya no era juego, cuando debía estar ya sobre la  piel sensible de la cabeza afeitada, me pareció una corona de espinas; Sentí que sería esclava de ella, si alguien llegaba a mi casa tendría que correr a ponérmela y mi tranquilidad dependería de su uso.

Envidié las personas que tienen la capacidad de soportar ese tipo de cosas pues a mi todo me estorba, en los zapatos, en la ropa, a veces tengo que cortar las marquillas de las camisas, por eso tal vez no me acostumbraría fácil  y usarla y sentirla permanentemente sería recordarme mi situación.

Entonces me “tiré al ruedo”. Y aunque los primeros días no fueron fáciles ya me acostumbré y ya la gente a mi alrededor dice que no se imaginan a Lina con pelo.

Para evitar “basuritas en el ánimo” como decía Mafalda, cuando iba al baño y tenía que lavar las manos , evitaba mirarme al espejo, yo sabía que me terminaría acostumbrando pero el tiempo se encargaría y yo tenía que ayudarle.

A sido muy simpático, hay todo tipo de comentarios y aunque no puedo negar que al comienzo notar los codazos de la gente me arrugaban un poco el corazón, hoy, yo no sé si ya no tienen codos o que pero o no lo hacen o ya me desentendí tanto del tema que ni lo noto.

Hay comentarios que causan risa, aquellos de niños, adultos mayores o uno que otro poco afortunado en neuronas que pregunta porque me motilé así. A los últimos hay que ponderarles lo valientes que son al hacerlo, pues muchos lo pensarán y se quedarán con la intriga.

He tenido que responder cosas diferentes, a una persona de la familia  muy mayor que me lo pregunto le respondí con cariño: “ Tenía las punticas del pelo muy feitas, entonces mi marido me las motiló.  Eso sí, te lo recomiendo como ginecólogo, porque como peluquero no le vas a poner la cabeza, mírame como me dejó!”

A otros, los del último grupo, les digo que un día con mucho calor me dio “el arrebato” y me tusé y ahí la cara de admiración es TOTAL, les parezco la MAS valiente, la mas radical, la mujer maravilla…

Pero los comentarios estimulantes y de admiración son mayoría.  Personas que no conoces que te dicen en un almacén, en un restaurante que admiran la valentía, la personalidad incluso hasta la forma de la cabeza. Personas que a veces no te hablan pero que con la sonrisa te lo dicen todo, con un dedo hacia arriba, con una matada de ojo…es realmente gratificante.

Un día tuve una experiencia hermosa.  Tenía tal vez un par de días de rapada y estaba mercando. Cuando llegué a la caja registradora se me acercó una señora de unos 50 años y me dijo:

“Señora, discúlpeme, tengo que decirle algo: Hace varios días me diagnosticaron una enfermedad que se me va a caer el pelo totalmente (me mostró ya todos los calvos que tenía), yo estaba muy deprimida en mi casa, en mi cama. Vine hoy al mercado porque se me acabó un medicamento y tenía que tomarlo.

Había definido que no volvería a salir y que sin pelo nunca mas podría ser feliz. Y  sabe qué? Mi Dios me la puso acá! yo la vengo siguiendo hace rato… y la veo tan sonriente, tan tranquila, tan feliz!.   Sabe que señora? Verla a usted me cambio la vida, me volvieron a dar ganas de vivir y yo voy a ser feliz así como usted; Voy a salir a la calle sin pelo y voy a agradecer que estoy viva!” .Me dio un abrazo acompañado de “Que Dios me la bendiga y se fue”.

Yo quedé en shock, pagué rápidamente, me senté en el carro y me puse a llorar. Miré hacia arriba y le agradecí a Dios porque empezaba clarificarme el “para que” que hace tantos días le estaba pidiendo.  Me sentí plena, todo estaba saliendo como El lo había planeado y seguro era solo el comienzo de su voluntad.

16 – Nancy, mujer valiente

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El 1 de Agosto de este año, el día que inicie el diplomado de programación neurolinguistica conocí a Nancy.  Una nueva compañera del curso, sonriente y cariñosa.
Desde el primer momento reconocimos en ella su tenacidad, hacia 18 meses había iniciado un tratamiento de cáncer de seno, ya había terminado todo el proceso y tenía más ganas de vivir seguramente que todos los demás que estábamos allí, ella ya sabía lo que significaba contemplar la posibilidad así fuera por un momento de tener los días contados en esta vida material.

El primer día, cuando la conocimos al momento de presentarse en el grupo, compartió porque estaba allí y como había vencido su lucha contra el cáncer. Sentí mucha admiración , vi en ella una mujer con deseos de comerse el mundo y sentí que se lo merecía después de lo que  pudimos ver había sufrido.
Como para mí el pelo era tan importante, me impactó verlo tan corto y sentí lástima por eso, lamente que hubiera perdido su feminidad,  pues además nos compartió que lo tenía largo y lo extrañaba.  Que ironías las de la vida!

Justo mientras yo conocía a Nancy , mi marido en su consultorio recibía los resultados de mi exámen, y yo inocente iniciando mi curso jamás imaginé que su historia inicial llegaría a convertirse en pocas horas en algo tan familiar para mí.

Poco a poco nos fuimos acercando en el grupo de PNL, compartíamos  solo 8 horas semanales pero con una intensidad emocional tal que rápidamente fuimos entrando al corazón de todos.  Y Nancy siempre allí con una sonrisa amplia y llena de esa fe que nos impactaba.

Pocos sabían mi situación, no quería hacerlo, al principio no eran mis amigos y no me gusta para nada generar lástima, por el contrario, me molesta.  Por eso solo a Nancy un día que estaba sentada a mi lado le conté, ella muy “hermosa” (así nos decía a todas)  se puso muy a la orden y sentí en su mirada una especie de consideración por lo que venía pues por lo que me compartió esos meses de tratamiento habían sido muy duros física y emocionalmente para ella.

Un día, casi a los 3 meses del curso Nancy no llegó, le habían encontrado metástasis en el cerebro y la operarían de urgencia y así fue.  Primero una cirugía con muy buenos resultados, luego otra cirugía aparentemente menos dura. Cuidados intensivos, habitación y para la casa… Todo iba muy bien, nos mandaba mensajes por chat y nos llenábamos de alegría.

El lunes 4 de Noviembre, a los 96 días de haberla conocido Nancy murió. No quise preguntar muchos detalles de su muerte porque cuando supe la noticia sentí dolor y miedo . Me impactó muchísimo, pues yo no contemplo la posibilidad de que eso pueda pasarme pero casos como este cuestionan a cualquiera.
Pedí a Dios por ella y le pedí que me ayudara a entender que esa era su misión, que su caso era distinto al mío y  que la vida me la puso justo al lado para poner a prueba mi fe y mi esperanza y para convencerme que ante la voluntad de El no hay nada que hacer.

Afortunadamente así fue, rápidamente recupere mi paz y mi tranquilidad, la recuerdo mucho, muchísimo, pero me concentré en pensar en el 95% de mujeres que sobreviven y seguí como venía, agradecida con la vida por esta segunda oportunidad que tengo hoy, por haberla tenido cerca y por el deseo fuerte de vivir más feliz que nunca.

Nancy hermosa, eres inolvidable, el señor te tiene en su gloria.

15- Cabezas para mi peluca

Una cabeza fría y blanca, muerta , sin vida … Así era la base de icopor donde se supone debía “dormir” mi peluca.
Me pareció deprimente, sentí que MI pelo, que después estaría en MI cabeza pasaría una mala noche.  Fue entonces iniciativa de mi marido la idea de intervenirlas.  Como la base es de icopor, se dejaría trabajar fácilmente.

Fue así como le propuse a algunos amig@s que tienen sensibilidad al arte , aquellos que de alguna manera he sentido cerca en este proceso a que le dieran vida. Todos aceptaron con mucha alegría y las sorpresas han sido maravillosas, diferentes, con el ADN de cada uno, pero sobretodo con el cariño sentido en cada brochazo, en cada texto, en cada accesorio. Con un amor desinteresado y un único interés de estar presentes en un momento muy importante de mi vida.

Las he disfrutado muchísimo, las tengo exhibidas en un mueble al frente de mi cama y todos los días las muevo entre ellas. Se las muestro a todo el que llega a mi casa, me siento con juguete nuevo.

Ademas, ha sido muy especial recibir “peticiones” de personas que quieren hacerla, que voluntariamente decidieron “montarse en el cuento” e invertir sus horas libres en mi.
Que feliz me siento con las que he recibido y con las que se vienen en camino…

A todos mis artistas, agradecimientos desde el fondo de mi corazón, agradecimiento total por su tiempo, por poner su cabeza en la mía y por entregarme allí su amor, su energía y sus buenos deseos!

14- La peluca

A otro día de raparme debía ir con mi peluca donde la especialista para que le hiciera el corte de la capul.

Inicialmente me afeitaron la cabeza con máquina y crema de afeitar y después debía pasar a ensayar la peluca.  La verdad quedó muy bonita, era mi pelo, creo que por eso hicimos click inmediato. Sin embargo en los 10 minutos que estuve allí me picó, me rascó, me estorbó.

Cuando nos montamos al carro mi esposo me dijo que me la quitara, que le gustaba verme así; sentí un alivio enorme, aunque sabía que no tenerla era ponerme el letrero de cáncer, la tortura de soportar la peluca por tantos meses iba a ser mayor y son suficientes incomodidades como para sumarme una más.  Ese día , en mutuo acuerdo con mis hijos y mi esposo definimos que la peluca sería un lindo recuerdo.

Termine entonces después de un evento familiar en un centro comercial, donde fui, sin querer, el centro de muchas miradas; algunas con asombro, otras con compasión y otras con admiración, las últimas  especialmente de mi marido y mis hijos que eran las que en realidad importaban.

Hoy en día, me encanta estar sin peluca, aunque al principio daba frío, ahora disfruto la frescura…la ducha… Y sobre todo no siento un cuerpo extraño en mi cabeza, así no tengo motivos para recordar que estoy en un tratamiento.

Lo recuerdo cuando me veo en un espejo, en una vitrina; lo recuerdo con alguna mirada diferente en un sitio público, algún comentario imprudente de personas en la calle que recibo con total tranquilidad entendiendo que vivimos en un país donde no estamos acostumbrados a respetar las diferencias.

Eso si, mi peluca tiene donde recargarse todas las noches …

13- Sin Pelo

Según la tricóloga (especialista en pelo) A partir del día 13 se debería empezar a caer y su recomendación era raparlo de inmediato.
En mi caso no fue así, más o menos al día 18 empece a quedarme con los manojos de pelo en la mano, en la almohada , en la ropa.  Dejaba un camino por donde pasaba.
No puedo negar que al principio me causo impresión , en el fondo pensé poder ser uno de esos pocos casos entre miles de mujeres en quimioterapia que NO se les cae el pelo.
Me dolía sentir que quizás iba a dejar de parecerme físicamente a mi hija, me dolía perder la feminidad que el pelo me brindaba y perder mi identidad.

Mi esposo me había acompañado primero donde la especialista para que nos explicara como debía hacerse este tema pues desde el primer momento decidí que quería  vivirlo en la intimidad de mi familia. Consulte a mis hijos cuando hacerlo y ellos definieron que la noche después de la segunda quimioterapia, pues querían que llegara al centro Oncológico con pelo.

Fue un momento muy especial, mis hijos me sentaron dando la espalda al espejo y mientras mi esposo iba cortando lo poco que quedaba de pelo (para donarlo para capules de gorros de niños con cancer) mis hijos lo guardaban como era debido.  Llego el momento de pasar la máquina, ese sonido me llego al alma, le pedí muchas fuerza a Dios para aceptarlo con amor y sobretodo para hacer de ese momento algo valioso para nuestra vida como familia.

Con una tranquilidad superior a la que imaginé tener, les dije a mis hijos que era un momento especial , que siempre estaríamos unidos como familia en las cosas buenas y en las “diferentes”. Que ellos estaban en una edad donde la belleza era muy importante y esta era la oportunidad para ver la belleza interior, para reflexionar siempre antes de hacer un comentario malintencionado de algún defecto físico de alguien. Ademas fui enfática en pedirles que cuando vieran la mamá en la casa, sin pelo, no pensaran que estaba enferma, por el contrario , pensaran que ya me alivie, que el tratamiento me hizo efecto y estaré más sana que nunca.

Terminaron de raparme,  mi hija me maquillo y me voltearon al espejo con los ojos cerrados. Dijeron en coro: 5…4…3…2…1… y abrí los ojos…
Me impacto un poco, hice un esfuerzo enorme por sonreír con un nudo en la garganta , pero fue inevitable que mis ojos se empezaran a llenar de lágrimas. Fue entonces en ese momento cuando uno de mis hijos me abrazó y me dijo:”mamá, cuando tu te mires al espejo, vas a pensar lo mismo que nos acabas de decir a todos nosotros” y me dejo no sólo sin palabras sino sin una lágrima, tenía toda la razón.

A partir de ese momento sentí que me quité un peso de encima, esa noche dormí perfecto, recupere mi tranquilidad. Recordé mucho las palabras de una amiga que vivió esta situación y que ha sido un gran apoyo en este proceso, que me advirtió que eso era tal vez lo mas dificil, pero que era menos duro de lo que uno imaginaba.
Esa noche descubrí la angustia que venía acumulando inconscientemente haciendo resistencia a un tema que no tenía solución, descubrí que el pelo es un accesorio , que parte de lo que tenía que aprender era el desapego a tantas cosas que no valían la pena y que además era un tema temporal.
Eso si, le pedí a Dios que me diera la fuerza así fuera un solo día de tener la valentía de no usar la peluca. Todo llegaría a su debido tiempo…

12- Efectos post quimio

El miedo a que pasaría después de la quimioterapia era evidente, siempre había escuchado en la mayoría de los casos de unos efectos bastante incómodos que además de debilidad físicamente a quien la tenía , emocionalmente muchos de ellos estaban fuertemente afectados.

Me prepare mucho para la primera sesión, física, mental y espiritualmente. Siempre he tenido una vida sana pero recurrí a otro tipo de ayudas que no había considerado en mi vida y que a cada una de ellas que hoy forma parte de mi “combo químio” les doy el protagonismo que se merecen:

-Alimentación:

He tenido una amiga psiquiatra que se ha especializado en el tema de salud por medio de la alimentación.

Aunque muchas personas en este proceso recomiendan que comer y que tomar, los consejos  de ella tenían mucho peso desde lo científico y testimonial.

Muchos coincidieron con los que comparte la bioenergética:

-Eliminar la leche de vaca y el consumo de derivados de la misma.

-Eliminar la carne roja, aumentar el consumo de pollo y pescado

-Eliminar los dulces y las harinas

-Aumentar el consumo de alimentos antioxidantes

Los puse en práctica desde el primer momento, no de manera radical pero si reduciendo de manera importante.

Hay muchos consejos del uso de alimentos en particular, pero hay uno al que le tengo mucha fe y es el consumo a primera hora de la mañana y antes de acostarme del cristal de la penca sábila licuada con jugo de guanábana.  La propiedad de la penca hace una especie de “película” en el estómago que protege el contacto del estómago con la quimioterapia. Esa es mi conclusión y por eso 3 días antes de la químio empiezo a tomarlo y 4 o 5 días después.

También visite la médica nutrióloga, pues me preocupaba no tener el cuerpo muy fuerte para resistirlas y además el tema del sobrepeso por el uso de esteroides en las químioterapias  blancas es un temor que aún existe.

Quería tener la certeza de alimentarme con cosas que de verdad fueran claves para mi cuerpo.

Me dio además de una dieta rica en proteínas una serie de recomendaciones para los días de la quimio que sigo a cabalidad y cuando por descuido no las cumplo he pagado sus consecuencias:

El día de la quimioterapia y los 4 días siguientes comida muy suave.

Fuerte en harinas y proteínas pero baja en fibra y en grasas, azúcares y condimentos.

Los vegetales y las frutas son claves en la alimentación mientras se está en tratamiento pero NO durante esos días , la idea es poner a trabajar poco el estómago .

-Acupuntura:

Este tema ha sido definitivo, además de contar con la doctora más amorosa y un ser humano especial,  es increíble como los efectos de la químio se reducen con el uso de las agujas en el lugar preciso.  Siempre voy el mismo día por la mañana y me dejo las agujas una semana más. Las mismas ayudan al estómago y al hígado a soportar el medicamento y otras de ellas a disminuir los efectos de náuseas y vómito.

En la tercera quimioterapia me quité las agujas el cuarto día en la noche porque me estaba estorbando, al día siguiente me retrocedí en el proceso, sentí el malestar típico del tercer día, es mejor esperar que se caigan solas o mínimo 8 días.

-Bioenergética:

En mi vida había recurrido a esta ayuda, me costaba creer en ella porque quizás el hecho de estar casada con un médico hizo que fuera menos abierta a estos temas.

Me he sentido super bien , el médico que me atiende es absolutamente profesional, genera mucha seguridad y tiene una calidad humana increíble.

Voy cada 3 semanas y como complemento me pongo unos sueros que recomienda 2 o 3 días antes de la quimioterapia. Los mismos le dan más fuerzas al organismo para prepararlo a los fuertes medicamentos que vienen y eso sumado a la calidez y la “buena mano” de la enfermera,  a esos 30 minutos sin celular y ojos cerrados , a ese tiempo para mi, tienen un efecto maravilloso.

-Ejercicio:

La semana después de las quimioterapia rojas no me siento en condiciones de hacer ejercicio. Las dos semanas siguientes, cuando ya incluso me alimento mejor y me siento con fuerzas lo hago nuevamente, ejercicios cardiovasculares y pesas especialmente en el pecho para preparar a mis músculos para la cirguía que viene más adelante.

En conclusión, los resultados de las químioterapias rojas han sido excelentes,  los dos primeros días como muy poco, el apetito se me reduce totalmente, me dedico a tomar mucho líquido para eliminar rápidamente las 5 bolsas de  medicamentos que me pusieron.

El tercer día es el día más incómodo, es una sensación estomacal de llenura, como si algo que se hubiera comido el dìa anterior hubiera caído mal. Una especie de “guayabo” de esa sensación que tiene el cuerpo al día siguiente de tomar licor, con dolor de cabeza  suave pero permanente y una fuerte indisposición al pensar en cualquier tipo de comida .

No sentí náuseas ni vómito por fortuna.

Emocionalmente me sentí muy feliz, cada quimioterapia era una menos de tratamiento y una más que curaba mi cuerpo. La compañía de la familia y los amigos física y virtualmente hacen de estos momentos lindos recuerdos.

Sólo existió un temor importante después de la primera quimioterapia y era lo que sucedería apartir del día 13, esa caída del pelo que a las mujeres nos duele más y al cual yo especialmente tenía fuerte apego.

11- Quimioterapias Rojas

El lunes 9 de Septiembre a las 2:00pm tenía mi primera quimioterapia.

Aunque parezca raro, no veía la hora de que llegara ese día, era una necesidad de ir avanzando y enfrentando esos momentos que de alguna manera me generaban ansiedad por ser desconocidos.

Justo ese día en la mañana empecé con un poco de gripa, por tal motivo el médico y mi esposo telefónicamente tomaron la decisión de aplazar la sesión .Yo, en mi afán de “salir de eso” me fuí al final de la mañana para el centro de oncología y les dije que me revisaran, que yo simplemente tenía un resfriado ,que yo me sentía bien para iniciar el tratamiento.

Llamamos el médico y finalmente aceptó advirtiendo que lo que podría pasar sería que yo estuviera más indispuesta de la cuenta pero nada delicado.

Llegue entonces con la incertidumbre de cómo respondería mi cuerpo a esos medicamentos, pero llegue a la vez feliz de empezar y con fé absoluta de que todo saldría muy bien.

Me encontré con un personal especial, una calidad humana y un ambiente que facilita la situación. Desde el portero tu te sientes en casa.

El primer paso era la inducción, la persona encargada, una mujer muy cálida que me recibió con el protocolo del caso, debía presentarme un PowerPoint con los “posibles efectos secundarios, pero que no a todas las personas les daba igual”. Yo, de manera respetuosa le dije que no quería escucharlos, no quería sugestionarme con nada del futuro,pues si algo he aprendido en este procesó es que vivir cada momento en tiempo real es la clave, anticiparse a los hechos no me es para nada constructivo.

Firmé los papeles como sí los hubiera leído y aceptado y mi esposo se quedo recibiendo la inducción con la advertencia que no compartiera nada conmigo.

Pienso que eso fue una sabía decisión, llegué programada para estar muy bien y sobretodo para recibir ese paso con amor, con la esperanza de que en el estaba parte de mi salvación, estaba absolutamente dispuesta a recibir la quimioterapia como una “amiga” una gran aliada en el proceso de sanación y estoy convencida que haberla recibido así facilito mucho las cosas.

Acogí un consejo de un gran amigo psicólogo que me advirtió que no hiciera amistades con los compañeros de sala, el me conoce y se imaginaba que en 5 horas que estaría allí podría terminar con varios nuevos amigos.

Sus argumentos eran bastante válidos:

-Los CA no son iguales y por ende los tratamientos , podría empezar a sugestionarme con lo que le hicieron o no al otro que me hagan o no a mi.

-Las personas manejan las situaciones emocionalmente de manera diferente, algunas deciden ver el lado oscuro y compartir sus miedos y angustias, no era mi caso, pero precisamente por eso debía evitarlo.

-Podría tener compañeros que por su condición mueran o sé agraven, no ayudaría para nada en este proceso.

De manera que a la primera quimioterapia, el 9 de Septiembre llegué sonriente llegue a la sala , saludé a todos los que estaban alrededor y me dediqué a hablar sólo con mi marido y con todas las visitas que tuve durante la tarde : mis hijos, mis hermanos, mis amigas. Llegaron con flores, con frutas y lo más importante con alegría y buena vibra. A las 7:30 terminamos y mi esposo me llevó a la casa de una amiga del alma donde estaban otras más de ese “primer anillo” del corazón para tener un “after químio” celebramos el comienzo y pasamos delicioso!

La segunda quimioterapia tuvimos que aplazarla porque mis amigos los “neutrófilos” estaban por debajo de 1.000 , es decir las defensas estaban bajitas a raíz de una fuerte gripa que tuve. No fue muy agradable, pues una vez iniciado queremos “salir de eso” pero acelerar las cosas no tiene sentido.

Vinieron entonces mas rápido de lo que imaginé la segunda el 4 de octubre, la tercera el 25 y finalicé la cuarta el 15 de Noviembre. El cierre de esta primera etapa fue con broche de oro, acompañada por mi marido como siempre y visitada por mi familia , mis amigas y un grupo de ellas se anticiparon a mi cumpleaños, muchos motivos para celebrar!

10- La fe

La gente me pregunta porque estoy tan tranquila, porque tengo esta actitud, porque reflejo tanta paz.  No es nada diferente a la fe en Dios, es El quien cuida de mi, es El quien habla por mi.

Nunca me había sentido tan fortalecida en la fe como ahora  ni tan agradecida con tantas personas que han orado por mi salud, personas que me han compartido sus novenas, rosarios, vírgenes, ángeles y santos con tanta devoción, con tanto amor.

El fervor de todos los que me han manifestado su amor de esta manera han hecho que este proceso sea una hermosa oportunidad de entender que de la mano de Dios todo es posible.

Fue El quien de manera especial permitió que todo fuera descubierto de esa manera, es El quien quiere que viva por muchos años y que ahora mas que nunca crea , que es real, que está acá a mi lado ,que lo puedo sentir junto a mi y que se quedará para siempre.

Y así es, me permite dormir en  paz, me da una tranquilidad genuina, me da el brillo en los ojos que la gente reconoce y mantiene hoy mi sonrisa mas viva que nunca.

9- Primer corte de pelo

Mi pelo era mi mayor orgullo: negro  y brillante natural, sin una sola cana y completamente liso.

Yo a veces me preguntaba como iba a motilarme cuando fuera mayor, pues mi pelo casi hasta la cintura, era parte de mi adn.

Mis amigas del colegio, intuían lo que significaba para mi dar ese paso, organizaron entonces una “pelu fiesta” una iniciativa maravillosa donde daríamos un primer paso cortando el pelo al hombro y tendríamos una tarde llena de alegría todas juntas. Haríamos de ese momento “difícil” una fiesta.

El día anterior, por recomendación de una amiga muy especial que también había pasado por la misma situación, fuimos donde la persona que hace las pelucas quien me explicó como debíamos cortarlo y amarrarlo para que con el mismo pelo ella pudiera hacerme mi propia peluca, incluso igual al corte de pelo que iba a tener.

Y así fue, llegó el día, el hecho de subirlo al hombro significaba mucho para mí, era un cambio extremo.

Mis amigas llegaron llenas de regalos y vino, también llegó una peluquera quien dando la espalda al espejo me fue motilando mientras mis amigas organizaban el pelo como había indicado quien haría la peluca y una vez terminado el corte me dieron vuelta al espejo.

Me encantó! Aunque la verdad, yo me había preparado para que todo de ahora en adelante me encantara,  para que todo lo que fuera llegando lo recibiera con mucho amor y para empezar un lindo proceso de desapego que tanta falta me hacía.

Mis amigas permitieron que este momento fuera memorable, fuera feliz, permitieron ir avanzando paso a paso rodeada de amor.

8- El catéter, la quinta maravilla

Por las características de mi cáncer el protocolo fue de 16 quimioterapias :4 Rojas (cada 3 semanas) y después 12 blancas semanales. Aproximadamente unos 6 meses de tratamiento si los tiempos funcionan correctamente y las defensas juegan a nuestro favor.

Fue entonces, por recomendación de un par de amigas que habían pasado por la misma situación, que me recomendaron el uso del catéter en una vena grande de la parte superior del pecho para la administración de la quimioterapia,  así me evitaría que las venas se me deterioraran con tantas sesiones y sería todo mucho mas fácil.

Excelente recomendación, investigamos muy bien antes de hacerlo pues como llega directo a la subclavia podría ser un canal de infecciones inmediato, pero el resultado en pacientes mostró que ha sido muy exitoso.

Tenerlo durante el tratamiento ha sido una bendición, es un cuerpo extraño que se introduce en una cirugía muy sencilla con anestesia general y que puede permanecer por meses o años sin causar ningún daño.

Al principio se siente una pequeña molestia, pero con el paso de los días se olvida que existe.