Jasmid, una mujer valiente

Jasmid es una mujer grandiosa que desde hace 5 años lucha contra el cáncer, hoy está finalizando una batalla que sin suerte ha luchado con cuerpo y alma. Ella ha sido una gran inspiración para mi y muchas mujeres, un ejemplo de aceptación, fuerza y valentía como ninguna otra. Un ejemplo de esperanza y de fe. Esta es mi carta de despedida para ella, para que la lleve grabada en su memoria así como ella estará por siempre guardada en la mía. Esta carta es para ella…

Querida Jasmid:

Pocas personas tienen la fortuna como tu de ser conscientes cuando se nos va llegando el final de esta vida material y cuando estamos a punto de dar el salto hacia arriba, hacia el cielo, hacia nuestra fuente de luz…

Te conocí hace un año, cuando llegaste sonriente a nuestra entrevista para el programa de Televid “Poniéndole el pecho al cáncer”. Detrás de cámaras, mientras nos maquillaban, me compartías tu situación, como desde hacía varios años después de detectado el cáncer por primera vez se iba tomando lentamente diferentes partes de tu cuerpo. Me lo contabas así, como si estuviéramos hablando de un cuerpo ajeno, como si eso no fuera contigo…Ajeno para ti el dolor, la enfermedad y hasta la vida. No olvido que me repetías que aunque los médicos decían que no había nada para hacer tu te sentías bien y “por encima de Dios no había nada”.

Recuerdo que llegue esa noche a compartirle a mi marido que había conocido la mujer mas valiente de todas, una mujer inteligente, sensata y que sin drama ni me hablaba directamente de su condición y aceptaba con mucho amor lo que el presente le estaba regalando
Que ejemplo Jas!!!! Desde ese momento te convertiste en referente para mi, no puedo negarte que sentí miedo de saber que el cáncer quisiera quizás volver a visitarme, pero fue tanta mi admiración que concentre mis pensamientos no en la enfermedad sino en eso que produces, en esa paz que transmites a quienes tenemos experiencia de ti, en esa tranquilidad al conocer desde aquel entonces lo que se iba a venir.

Y han pasado los meses, y los días y las noches y tu cuerpo se va preparando para algo diferente, hemos hablado muchas veces, muchas y cada vez Jaz, cada vez aprendo mas de ti. Tienes apegos, quien no, cual madre no siente dolor y tristeza de dejar sus hijas y sus nietos. Tienes miedo también de no dejarlas organizadas en su estudio o trabajo. Pero todo es tan perfecto, tan sumamente perfecto, que estoy convencida que no han pasado a estudiar lo que querían y/o no han conseguido un trabajo porque hoy deben estar a tu lado, aprovecharte y cuidar de ti. Si Jaz, ellas también han sido afortunadas porque la vida les ha dado el regalo de poderte “devolver” eso que tu como madre hiciste por ellas cuando no tenían la misma habilidad para caminar, comer, sentarse… Así como hoy no la tienes tu.

La vida es así, no entendemos porque toma desiciones por nosotros, porque sin consultarnos nos va arrebatando tantas cosas que necesitamos, que amamos. Porque pareciera que no se pone en nuestro lugar ni en el de quienes nos quieren tanto y sufren por nosotros. Pero no… Es perfecta… Así no entendamos todo en nuestra vida es perfecto y pasa lo que debe pasar… El tiempo que estemos en este mundo será el indicado, como te decía hace poco; Hay personas que viven 90 años y pasaron sin pena ni gloria por este mundo, o peor aun, dejaron una estela de odio, rencor, ofensas, maltratos y deshonra. Personas que cuando mueren nadie extraña… Personas que fue mas lo que se llevaron que lo que dejaron. Pero tu Jaz, tu si que dejas cosas! En tu vida, que es corta para nuestro gusto, si que has dejado huella y enseñanzas para todas y todos aquellos que se vean enfrentados a una realidad que no se puede cambiar.

Y pude ir a visitarte, y pude finalmente antier despedirme y nuestra conversación quedara grabada en mi alma siempre. Me dio mucha felicidad sentirte “lista”, en paz contigo y con los demás para partir. Entender que tu alma, tu cuerpo y tu corazón están preparados para trascender a un lugar anhelado donde no existirán mas angustias económicas, donde el miedo no tiene cabida, donde el dolor físico no tiene lugar…. Trascender a ese lugar donde la paz y la plenitud serán tus fieles y eternas compañeras.

Gracias Jaz, gracias por tu existencia, gracias porque tus hijas heredaran y aprenderán de ti aunque no crean esa fuerza que transmites, gracias porque eres ejemplo para todo aquel que este enfrentando una situación similar, gracias porque con tu sonrisa, tu abrazo y tus palabras cálidas de despedida me contagiaste de esa palabra llamada esperanza, porque para ti no se termina la vida, se transforma a una mejor.

Y me despedí, me voy de viaje muchos días y si Dios escucha nuestras plegarias, las mismas que tu nos pides que hagamos para que “se acuerde de ti” a mi regreso te veré en las nubes. Te buscare en cada una de ellas cuando esté a muchos pies de altura, para encontrar la sonrisa que siempre he encontrado en un cuerpo maltratado, desgastado y doliente. En esa sonrisa esta la luz de tu alma, la alegría del paraíso que te espera y la satisfacción de haberte “ganado el cielo” desde hace 5 años como tu misma lo dices.

Te quiero Jas, que afortunada fui al haberte conocido, como te lo dije, nos veremos mas adelante, muuuuuuuchos años mas adelante, allá arriba, donde todos seremos mas felices! Por lo pronto. Tu, desde allá guíanos para que nunca perdamos la esperanza, para que los sueños y la ilusión siempre nos acompañe. Para que el miedo que surge cuando alguna recae no se apodere de nuestros pensamientos y nuestra paz, ayúdanos para que entendamos la perfección de esta vida y no nos anticipemos a lo que no podemos cambiar. Ayúdanos a vivir el feliz presente que la vida nos regala en total gratitud.

Disfruta tu camino hacia la luz, disfruta la música, el amor y la paz que dicen quienes lo han vivido se siente allí. El cielo es tuyo y eres afortunada de tener la certeza que hay un lugar muy especial reservado para ti.

Gracias por existir hoy y siempre en mi corazón. Buen viaje Jas!

Lina

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Post nuevo de mi hija

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1- Ecografía Mamaria

2- La noticia

3- Decantar la noticia…

4- Cómo contar?

5- Contra que nos enfrentábamos

6- Cambio de médico

7- La cirugía y el diagnóstico

8- El catéter, la quinta maravilla

9- Primer corte de pelo

10- La fe

11- Quimioterapias Rojas

12- Efectos Post quimio

13-  Sin Pelo

14- La peluca

15- Cabezas para mi peluca

16- Nancy, mujer valiente

17- Una mujer sin pelo en la calle…

18- El primer cumpleaños

19- Regalos de Navidad

20-Quimioterapias blancas

21- Cómo nació este blog?

22-Terminando mis quimioterapias…mi reflexión.

23-Y si no tengo pelo… si seré mujer?

24-Porque hay que ponerle el pecho

25-Mastectomía

26-Cuando una amiga se va…

27-A punto de terminar

28-Hoy termino y empiezo a vivir

29-Año nuevo

30-A mis amigos

31- En la salud y la enfermedad

32- Me encontré por Daniela Giraldo mi hija.

32- “Me encontré” por Daniela Giraldo mi hija

Quienes somos mamás, cuando recibimos la noticia de tener cáncer nos agobia el miedo adicional de generar dolor y angustia a nuestros hijos.  Además, no se puede negar que la posibilidad de sentir que podemos  quizás dejarlos cuando tenemos tantos sueños por cumplir con ellos y tantas cosas por vivir en familia, es un tormento adicional al “tsunami” que llega.

Pues si, no es mentira que sienten dolor, no es mentira que ellos sienten ese miedo de perder  la persona que mas los ama en este mundo, no es mentira que temen tener que renunciar a quien les dio la vida y quien la daría por ellos sin duda.

Pero detrás de ese aprendizaje llamado enfermedad está ese regalo que viene escondido, ese proceso de transformación que les permite darse cuenta también donde están las cosas que verdaderamente valen la pena, que los hace madurar a la fuerza, que les permite revisarse y cuestionarse y por supuesto “darle la vuelta” a lo que sea necesario para que la vida en familia sea memorable.

Dani, mi única hija mujer, quien me acompaño y entendía como ningún otro lo que significaba para nuestro género las renuncias y cambios que se me presentaban. Dani, quien siempre fue precisa y silenciosa con sus emociones durante el tratamiento para evitarme dolor. Hoy, ella me regala esta carta como anticipo al regalo de la madre, pues leerla me hace agradecer nuevamente que esta enfermedad haya sido diagnosticada a tiempo, que saber lo que generó en ella hace que valga la pena  y que pido a Dios muchos años de vida que me permitan verla florecer.

La amo con mi alma y mucho, pero mucho mas allá!  

Tú, si tú, la que está asustada, la que siente que el mundo se está derrumbando a sus pies. No llores. No temas. Levanta la frente y observa todo lo que se encuentra a tu alrededor. Observa la vida, siente el alma. Respira.

Ahora agradece, agradécele al universo porque estas viva, porque hoy puedes estar en este mundo y hacer algo por él, pero especialmente porque eres lo suficientemente fuerte para servirle de apoyo a la mujer que más amas en el momento en que ella más lo necesita. 

Y siempre que pienses en que ya no puedes más, recuerda esta historia.

Diría que hoy tengo diez y nueve años si cualquiera me pregunta en la calle por mi edad, diría que nací en mil novecientos novena y seis y que pronto cumpliré veinte pero para serte sincera, estaría engañando a aquella persona inocente. Tengo diez y nueve años pero nací hace tres. Nací en el momento en que entendí que la vida es perfecta, que todo pasa por una razón. Que existe una gran diferencia entre vivir y estar vivo. Somos producto de lo que pensamos y por ende los diseñadores de nuestras propias vidas. Como seres humanos tenemos el poder de controlar el mundo, de moldear los acontecimientos para que todo salga como queramos, eso si, aceptando los tropiezos como enseñanzas enviadas por el universo y sacando provecho de ellos para no volver a toparnos con la misma piedra. Apenas nací a los diez y seis años de edad, poco, si en realidad consideramos la idea de que muchos nunca nacen. Pero no fue fácil hacerlo pues antes de que el cáncer llegara a mi vida, o mejor dicho, a la de mi mamá, no tenía concebida la posibilidad de nacer por una segunda vez, sin embargo, en esta ocasión sería desde el alma. No sabía que era posible llegar a ser mi mejor versión, vivir en una paz absoluta y ser tan feliz como lo soy ahora. No había interiorizado la idea de que aquel ‘enemigo’ se podía convertir en mi ‘mejor amigo’, mi ‘mentor’.

Llegó el cáncer sin avisar, como un monstruo que se devoraba las palabras, las energías, la tranquilidad y peor aún lo descubrí de manera abrupta, fría, como diría en una conversación informal, ‘sin anestesia’. Fue la curiosidad la que me llevó a entrometerme en una conversación que no estaba destinada para ser escuchada por mi en ese momento, pero desde hacía un par de semanas mi intuición me había convencido de que algo andaba mal. Recuerdo lo que sentí en el momento en que pude comprender lo que sucedía, la vida me había situado justo al frente de mi mayor miedo en ese entonces, perderla a ella. Me parecía imposible que fuera verdad, me parecía imposible que mi mamá no fuera invencible y aún más que mi papá no pudiera controlar este ‘inconveniente’, ya que he eliminado la palabra ‘problema’ de mi vocabulario. Pasó el tiempo y nos dimos cuenta que todo saldría bien. Volvimos a respirar, a dormir, a vivir con un poco más de tranquilidad. Siguió pasando el tiempo y nos fuimos acostumbrando a nuestra nueva realidad, ella perdió el pelo, se sometió a multiples cirugías y sesiones de quimioterapia. Y ahí estaba yo, a su lado, en silencio, dandole tiempo al tiempo para corroborar que no me vería obligada a enfrentar ese miedo del que te hablaba. Ella no necesitaba palabras para sentir mi presencia, bastaba con llevar mi corazón hasta su lado para darle seguridad y apoyo, algo que yo sabía que tanto necesitaba. 

Tardamos unos meses en interpretar el mensaje que estábamos recibiendo. Como familia, nos estábamos yendo por el camino equivocado en el cual buscábamos la perfección y lo que ahora considero  superficial. Agobiados por la sociedad y sus exigencias le estábamos entregando la felicidad a lo equivocado, a la vanidad, el reconocimiento, el éxito, dejando un lado el amor propio, la paz interior y el servicio. Necesitábamos un obstáculo que nos desviara de ese camino. Lo recibimos en el momento indicado y entendimos que debíamos revaluar nuestros propósitos, nuestras motivaciones y nuestra concepción de la vida. 

Así fue. Decidí desde el primer instante que no le entregaría mi felicidad a lo inevitable, a lo incontrolable, a lo ineludible. Tomé la decisión de recibir esta enfermedad con los brazos abiertos y convertirla en la raíz de mi transformación. Y así, paso a paso, me fui convirtiendo en la mujer que soy ahora. La vida me dio la oportunidad y la tomé sin duda alguna. Nos la dio a mi y a mi familia y cada uno decidió como la utilizaría a su favor. Por mi lado, vivo eternamente agradecida, me encuentro en un proceso de autoconocimiento a través del cual espero llegar pronto a ser mi mejor versión para amarme infinitamente y así poder ayudar desde el alma a todos los que estén a mi alrededor.

Hoy puedo decir con la cabeza en alto que el cáncer es lo mejor que me ha pasado en la vida.

Ahora, es tu turno de hacer lo mismo.

Daniela Giraldo Hinestroza

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11- Paletas para la quimioterapia

Cuando estaba en quimioterapia me daba mucha sed, pero tomar líquido iba cansando. El estomago era lleno pero la sensación de sequedad en la boca no desaparecía.

Por recomendación de mi hermana llegué a las paletas que cumplían el propósito perfecto pues no sólo calmaban la sed sino suministraban algo de sabor a esos días donde no me provocaba comer mucho pero debía llevar algo sano a mi boca.

Hacia las paletas de fresas naturales con azúcar orgánica.   Muchas fresas y muy poco líquido . Casi que en su propia agua para que fuera su líquido quien calmara la sed.

Fue una magnífica solución. De mango… De guanabana… De la fruta que tuviéramos en casa… Pero NATURALES.

El jugo de la propia fruta mezclado con agua (nunca con leche) azúcar orgánica y al congelador!!!!

Estas, las hice hace poco para alguien que está en tratamiento y es realmente un regalo para el. No para las visitas!!!!!

Unas paletas hechas  con todo el amor para que haga de este proceso su mejor aprendizaje y salga fortalecido en cuerpo y alma. Paletas con intensión de amor que deseo que den esperanzan con solo probarlas.   Buena suerte a J. en este interesante camino que comienza!!!!

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31- En la salud y en la enfermedad

“En la salud y en la enfermedad”. Esa frase tan comprometedora que escuchamos del padre en el momento del matrimonio católico.

Una frase que entra en nosotros mientras tomamos la mano y miramos a los ojos a esa persona por quién estamos convencidos que daríamos todo, absolutamente todo para que este bien…

Y empieza el matrimonio… feliz, disfrutando de la novedad de compartir, de vivir con “el novio”. Una sonrisa detrás de otra con ese tiempo juntos, con ir construyendo ese hogar que siempre hemos soñado, donde están puestas todas nuestras ilusiones.

Pero de pronto, en el momento menos esperado, quizás cuando mejor podemos estar, llega la hora de poner a prueba esa frase que prometimos con tanto amor y tanta fe.

Sin pedir permiso, sin tocar la puerta, sin avisar, llega el cáncer a invadir todos los espacios de la casa, entra así… Sin saludar, tomándose los lugares que eran sagrados para ti, que estaban diseñados para compartir felicidad con esa pareja, para reír… Para soñar… Cambia todo, empezando por el tiempo que es corto y ya no hay tanto ni para ir a cine, a comer o a bailar.   Las citas médicas, las cirugías y los cuidados se apoderan de el.   Esos vestidos que usabas para salir que a tu pareja le gustaban serán reemplazados por camisas anchas y pijamas de botones que te permitan mover fácilmente y sean cómodos para las cirugías. La ropa interior pequeña y sexy quedará en el cajón mientras unos brasieres grandes terapéuticos te acompañarán un buen tiempo.

Y tú cuerpo cambia, y tú color, y tú peso y tu fuerza.   Ese espejo al que te mirabas para verte linda te va mostrando una verdad que te aterriza día a día a tu nueva vida, que te duele pero que te enseña.

Se apodera de ti, de tus días y tus noches, de tus pensamientos porque todo cambia, todo sin tu querer, y aunque haces el mayor esfuerzo para que todo siga igual, en tu hogar pareciera que por momentos se apagara la luz, porque el miedo, la incertidumbre y la angustia tienen tonos de grises y opacan cualquier brillo que pueda existir.

Y es allí, donde sentirse amado forma parte del proceso de sanacion, es el aliciente para sentir que luchar para vivir vale la pena, es la oportunidad de sentir para quienes somos importantes y son cada uno de esos seres como carbones que avivan esa llama, esa luz llamada esperanza .

El amor llega de muchas personas, la familia, los amigos y para quienes tenemos pareja de aquel que nos eligió y prometió querernos y amarnos no sólo en la salud y la enfermedad sino hasta que la muerte nos separara.

Suena divino, pero no es fácil, es una situación que los somete a momentos duros de tensión, de miedo, de tristeza y de dolor. Es la oportunidad no sólo de saber de qué está hecho cada uno, sino de darse cuenta de lo que han construido como pareja desde el amor… Y es ahí… En esa palabra tan sencilla de cuatro letras que oímos tanto, que quizás decimos sin pensar la magnitud de lo que significa, dónde está la verdadera posibilidad de cumplir ese compromiso ante Dios.

Para la mujer es una situación que la enfrenta directamente a su ego, pues si bien cualquier cáncer es motivo de angustia y dolor, el cáncer de mama compromete su parte estética, su feminidad… Su sensualidad. Eso en particular nos genera miedo e inseguridad.

Verse deteriorar, poco a poco, frente al espejo llenarse de preguntas que no tienen respuesta y sobre todo aquella que tiene que ver con él, con saber si esa pareja si podrá amar y desear igual como era antes a una mujer que será diferente. Eso retumba en la cabeza, más duro de lo que imaginamos y aunque él te abrace y te diga que te ama como sea, tu te preguntas si eso sí será posible, si en el fondo él si podrá soportarlo.

Ahora, el hombre que ama de verdad sufre como nunca, se llena de miedo de pensar que esa mujer con la que decidió construir su futuro quizás no esté más, la mayoría lo hacen en silencio porque en teoría deben ser fuertes, pero se preguntan a solas que sería de la vida sin ella… Donde quedaría su alegría y la de su familia… Para donde se irían esos sueños por cumplir…   A esos hombres que aman de verdad, la enfermedad también les llega y les duele en el alma.

Algunos “le ponen el pecho” y cambian el observador para mirar su pareja con empatía, respeto y admiración. Algunos de ellos deciden dejar en “reposo” esa mirada donde veía esa mujer que ante sus ojos no había una más hermosa y sexy para él y elige ver la belleza de su corazón. Y es ahí… Precisamente ahí donde aparece lo que es el amor. Donde se descubre que somos uno y que está enamorado de su esencia, de su alma, de lo que ella está hecha… Y se queda ahí, pasando noches en vela a su lado, invirtiendo el tiempo juntos en horas de quimioterapia, cambiando las copas de vino por remedios, y los abrazos duros apretados por unos suaves que no lastimen el cuerpo pero que sanan el alma.

Hay hombres muy valientes que también deciden pelear. Que se van de escuderos a esa batalla llevando las armas de esa mujer que aman y que saben que sola tiene que luchar. Pues aunque algunos quisieran dar la vida por ellas y ser quienes estuvieran en su lugar, saben que no pueden hacerlo y que es ahí, al lado, viéndolas pelear como guerreras, viéndolas enfrentar con dignidad lo que ellas tuvieron que hacer, donde crece la admiración y por supuesto se fortalece el amor. Esos escuderos se quedan ahí, haciendo todo lo posible, algunos incluso se rapan sintiendo que estando “uniformados” demuestran que están listos para darla toda en esa guerra que se da a la par y aunque ella pone el cuerpo los dos ponen la fuerza y el alma .

Lamentablemente esta batalla es dura y muchos no logran llegar hasta el final. No los juzgo, es difícil y se cansan, aunque algunos son cobardes y se van antes de empezar, otros deciden lucharla pero en el camino… Entregan las armas, se dan por vencidos, no dan más….Es que eso es para machos, pero nos son muchos, solo los valientes, muy valientes!

No es fácil para ellos renunciar a sus comodidades, convivir con el miedo y la incertidumbre. Tampoco lo es tolerar en la otra los cambios de humor, sus lágrimas constantes y quizás su pesimismo no es para nada divertido.

Verla así, diferente a lo que ellos habían escogido y caminar ya despacio de la mano de una mujer calva no es algo que precisamente a algunos los haga sentir cómodos y es por eso que ellos, algunos de ellos, no aguantan y se van… Puede ser cobardía, puede ser miedo, pero sea lo que sea, se va el amor… Las dejan ahí, solas, tiradas en medio de la batalla, cuando saben que están aporreadas, que su cuerpo es más débil, que son vulnerables, cuando son conscientes que son su mayor ayuda… Que son su mayor pilar… Se van… Las dejan ahí al frente de esa bestia de tres cabezas que las mira de frente, con deseos y ahora con más poder!

Ellos que son el sexo fuerte en momentos como este algunos no lo son… Son débiles, salen corriendo, y no miran para atrás y se llevan con ellos las cosas, la historia y los sueños y pareciera que antes de salir por esa puerta apagaran nuevamente la luz de la esperanza.

Lo siento mucho por ellos, pues la mujer que queda llena de dolor, que quizás toca fondo por algún momento porque ese abandono duele en cuerpo y alma, tiene así no quiera que levantarse, armarse de nuevo, sacar fuerzas de donde no hay y enfrentarse a su enfermedad que no da tregua, que no da pie a descansar, que por el contrario pide más.   Y no sé cómo esa mujer si es valiente, ella que si sabe lo que es enfrentarse a lo más difícil, toma la decisión de no entregarse, se levanta como el ave fénix de las cenizas y va creciendo y volviéndose más sólida y fuerte que nunca.

El se la pierde a ella y a lo que se viene, pues ese tiempo pasa, más rápido de lo que se cree. Atrás empiezan a quedar los drenes, las pijamas de botones, los chuzones y las citas médicas.   Vuelve el tiempo para estar juntos, para ver un atardecer, tomar muchos cafés y junto a él soñar de verdad. Más, todavía más… Y sobretodo de querer cumplir esos sueños ya, porque se siente que nada puede esperar.

Los que se van se pierden esos abrazos fundidos para siempre, esa sensación de sentir no que somos el uno para el otro, sino que somos uno solo, ese placer que da saber que si es posible llegar juntos, viejitos de la mano hasta que la muerte nos separe.

Se perdieron esa mujer, esa que se conoció de verdad, que se aceptó y transformó su alma y su corazón. Se perdieron que ella les diera su amor infinito y toda su gratitud de por vida por lo que hicieron por ella. Se perdieron esa pareja, esa complice para siempre.

Se perdieron poder tener la sensación de felicidad de ayudar a quien amas, de conocerse y darse cuenta que pudieron. Que son valientes, y sobretodo que son humanos. Se perdieron la sensación de bienestar que da servirle a los demás. Se perdieron la plenitud que da cumplir la promesa que hicieron ante Dios. Pero sobretodo se perdieron sentir lo más importante, lo que no se puede comprar: que existe y se puede vivir en el verdadero amor.

El pelo vuelve a salir, el color aparece y las cicatrices son solo “heridas de guerra” que recuerdan que hoy hay vida. Esa mujer disfruta hasta el mas mínimo detalle. Esa mujer es libre de apegos, de complejos y de sufrimientos en vano, esa mujer es transparente, es así como es, sin miedo a que la juzguen y a que no la quieran.

La casa recupera más color que nunca y la alegría de vivir se siente en cada rincón. Vuelve la música, el martini, la minifalda y el labio rojo y los abrazos apretados. Y esa sonrisa y ese sabor propio del amor se apodera de los dos como nunca… Porque es un amor maduro, real, incondicional y sobretodo eterno….

Eso… Eso se lo perdieron ellos que seguirán huyendo cada que encuentren algo que les genere dolor, que quizás se la pasaran tratando de buscar donde esta el tan anhelado y perfecto amor…En cambio ella, recogerá lo que tanto aprendió, será mas feliz que nunca y agradecerá a la vida que los días, meses o años que le queden, no estén invertidos al lado de quien no la merezca. Ella, encontrará nuevamente el amor, que se manifiesta de muchas maneras porque el solo hecho de vivir la hará feliz.

Ella sonríe genuinamente cada mañana al abrir sus ojos y ellos… eso también se lo perdieron.

@poniendole

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10- La chía significa FUERZA

Desde que estaba en tratamiento me recomendaban la chía, pero era tanta la información que recibí que no le di la atención que se merecía y la dejé pasar.

Hoy, con mas de año y medio de haber terminado mis quimioterapias y de haber recuperado muchísimo el control de mi cuerpo y mi vida, me he detenido a incorporar alimentos en el nuevo “estilo de vida” que quiero vivir para disfrutar la salud que hoy mas que nunca valoro.

La palabra Chía de origen maya significa FUERZA. Será por eso que me gusto tanto y que tiene tantas propiedades. Por lo que he investigado las semillas de chía son muy saludables, no contiene gluten, contienen omega 3 y fibra y lo que mas me interesa: son ANTIOXIDANTES. Estos son algunos de sus nutrientes:

-5 veces mas calcio que la leche

-3 veces mas antioxidantes que los arándanos

-3 veces mas hierro que las espinacas

-2 veces mas fibra que la avena

-2 veces mas proteína que cualquier verdura

-2 veces mas potasio que el plátano.

Pero además tiene una gran ventaja y es que crecen su tamaño de manera importante porque absorben 10 ó 12 veces su peso en el agua entonces eso crea una sensación de saciedad que nos ayuda a comer menos y nos permite bajar esos kilitos de mas que nos pudieron regalar el uso de esteroides o la falta de ejercicio durante las quimioterapias.

Generan un aporte extra de energía entonces tomarlas antes de hacer ejercicio son excelentes pues como llevan además mas liquido de la cuenta nos mantiene hidratadas y lo mejor para recuperar el músculo perdido: aumentan la masa muscular y regenera los tejidos.

También calman el dolor en las articulaciones propias de esas quimioterapias blancas y para personas como yo que tomamos exemestano (aromasin) nos cae de maravillas!

Ojo: dicen que para quienes sufren del esófago no son recomendables!

Yo las consumo de la siguiente manera:

Una cucharada en ayunas en un vaso de agua. Las revuelvo durante unos cinco minutos, se crecen y me las tomo. Saben un poco gelatinosas pero a quienes hemos tomado la penca sábila sabemos que eso se aprende y listo!!!!!

También la tomo antes de la comida e incluyo semillitas (sin remojar) en la granola, Las ensaladas, el arroz, los batidos… No se sienten… saben a nuez!!!!

Las compro en el mercado marca Taeq, pero si tienes inconveniente en ir a comprarlas en Medellín te las lleva una persona a domicilio: 311 3153822

Espero que las disfrutes!!!!!!!!

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*Te preguntaras porque el vaso dice alegría?  porque creo en el poder de la intensión de lo que pensamos, decimos y actuamos. Por eso las jarras y  los vasos de mi casa tienen una palabra que dará algo positivo a lo que llevaremos a nuestro cuerpo… un regalo muy especial que un día recibí de una amiga de mi alma…

Cristy Uribe nueva entrada

Durante este recorrer he tenido muchas fuentes de inspiración, en todas ellas reconozco diferentes valores, pero sobretodo por todas ellas siento amor  y me regalan esperanza, me regalan vida.

Por ser personas a quienes tengo tan cerca siempre escribo una carta y aunque algunas de ellas no puede ser respondida en vida, desde el cielo siento su respuesta en cada momento.

A todas un agradecimiento desde el fondo de mi corazón por ser en este momento “diferente” de mi vida fuente de luz…

1-Carolina Hinestroza (mi prima quien puso el pecho)

2-Jerónimo Pardo Mesa (mi sobrino-nieto quien recientemente nació)

3-Mónica Restrepo ( admirable guerrera)

4-Simón Giraldo Hinestroza (mi hijo menor quien se fue a vivir a otro lugar)

5-Juan Luis Giraldo (mi marido)

6-Lucía Orozco de Hinestroza (mi mamá)

7-Daniela Giraldo Hinestroza (mi hija mayor)

8-Tomás Giraldo Hinestroza (mi hijo del medio)

9-Cristy uribe, eres Luz (compañera de esperanza)