Jasmid, una mujer valiente

Jasmid es una mujer grandiosa que desde hace 5 años lucha contra el cáncer, hoy está finalizando una batalla que sin suerte ha luchado con cuerpo y alma. Ella ha sido una gran inspiración para mi y muchas mujeres, un ejemplo de aceptación, fuerza y valentía como ninguna otra. Un ejemplo de esperanza y de fe. Esta es mi carta de despedida para ella, para que la lleve grabada en su memoria así como ella estará por siempre guardada en la mía. Esta carta es para ella…

Querida Jasmid:

Pocas personas tienen la fortuna como tu de ser conscientes cuando se nos va llegando el final de esta vida material y cuando estamos a punto de dar el salto hacia arriba, hacia el cielo, hacia nuestra fuente de luz…

Te conocí hace un año, cuando llegaste sonriente a nuestra entrevista para el programa de Televid “Poniéndole el pecho al cáncer”. Detrás de cámaras, mientras nos maquillaban, me compartías tu situación, como desde hacía varios años después de detectado el cáncer por primera vez se iba tomando lentamente diferentes partes de tu cuerpo. Me lo contabas así, como si estuviéramos hablando de un cuerpo ajeno, como si eso no fuera contigo…Ajeno para ti el dolor, la enfermedad y hasta la vida. No olvido que me repetías que aunque los médicos decían que no había nada para hacer tu te sentías bien y “por encima de Dios no había nada”.

Recuerdo que llegue esa noche a compartirle a mi marido que había conocido la mujer mas valiente de todas, una mujer inteligente, sensata y que sin drama ni me hablaba directamente de su condición y aceptaba con mucho amor lo que el presente le estaba regalando
Que ejemplo Jas!!!! Desde ese momento te convertiste en referente para mi, no puedo negarte que sentí miedo de saber que el cáncer quisiera quizás volver a visitarme, pero fue tanta mi admiración que concentre mis pensamientos no en la enfermedad sino en eso que produces, en esa paz que transmites a quienes tenemos experiencia de ti, en esa tranquilidad al conocer desde aquel entonces lo que se iba a venir.

Y han pasado los meses, y los días y las noches y tu cuerpo se va preparando para algo diferente, hemos hablado muchas veces, muchas y cada vez Jaz, cada vez aprendo mas de ti. Tienes apegos, quien no, cual madre no siente dolor y tristeza de dejar sus hijas y sus nietos. Tienes miedo también de no dejarlas organizadas en su estudio o trabajo. Pero todo es tan perfecto, tan sumamente perfecto, que estoy convencida que no han pasado a estudiar lo que querían y/o no han conseguido un trabajo porque hoy deben estar a tu lado, aprovecharte y cuidar de ti. Si Jaz, ellas también han sido afortunadas porque la vida les ha dado el regalo de poderte “devolver” eso que tu como madre hiciste por ellas cuando no tenían la misma habilidad para caminar, comer, sentarse… Así como hoy no la tienes tu.

La vida es así, no entendemos porque toma desiciones por nosotros, porque sin consultarnos nos va arrebatando tantas cosas que necesitamos, que amamos. Porque pareciera que no se pone en nuestro lugar ni en el de quienes nos quieren tanto y sufren por nosotros. Pero no… Es perfecta… Así no entendamos todo en nuestra vida es perfecto y pasa lo que debe pasar… El tiempo que estemos en este mundo será el indicado, como te decía hace poco; Hay personas que viven 90 años y pasaron sin pena ni gloria por este mundo, o peor aun, dejaron una estela de odio, rencor, ofensas, maltratos y deshonra. Personas que cuando mueren nadie extraña… Personas que fue mas lo que se llevaron que lo que dejaron. Pero tu Jaz, tu si que dejas cosas! En tu vida, que es corta para nuestro gusto, si que has dejado huella y enseñanzas para todas y todos aquellos que se vean enfrentados a una realidad que no se puede cambiar.

Y pude ir a visitarte, y pude finalmente antier despedirme y nuestra conversación quedara grabada en mi alma siempre. Me dio mucha felicidad sentirte “lista”, en paz contigo y con los demás para partir. Entender que tu alma, tu cuerpo y tu corazón están preparados para trascender a un lugar anhelado donde no existirán mas angustias económicas, donde el miedo no tiene cabida, donde el dolor físico no tiene lugar…. Trascender a ese lugar donde la paz y la plenitud serán tus fieles y eternas compañeras.

Gracias Jaz, gracias por tu existencia, gracias porque tus hijas heredaran y aprenderán de ti aunque no crean esa fuerza que transmites, gracias porque eres ejemplo para todo aquel que este enfrentando una situación similar, gracias porque con tu sonrisa, tu abrazo y tus palabras cálidas de despedida me contagiaste de esa palabra llamada esperanza, porque para ti no se termina la vida, se transforma a una mejor.

Y me despedí, me voy de viaje muchos días y si Dios escucha nuestras plegarias, las mismas que tu nos pides que hagamos para que “se acuerde de ti” a mi regreso te veré en las nubes. Te buscare en cada una de ellas cuando esté a muchos pies de altura, para encontrar la sonrisa que siempre he encontrado en un cuerpo maltratado, desgastado y doliente. En esa sonrisa esta la luz de tu alma, la alegría del paraíso que te espera y la satisfacción de haberte “ganado el cielo” desde hace 5 años como tu misma lo dices.

Te quiero Jas, que afortunada fui al haberte conocido, como te lo dije, nos veremos mas adelante, muuuuuuuchos años mas adelante, allá arriba, donde todos seremos mas felices! Por lo pronto. Tu, desde allá guíanos para que nunca perdamos la esperanza, para que los sueños y la ilusión siempre nos acompañe. Para que el miedo que surge cuando alguna recae no se apodere de nuestros pensamientos y nuestra paz, ayúdanos para que entendamos la perfección de esta vida y no nos anticipemos a lo que no podemos cambiar. Ayúdanos a vivir el feliz presente que la vida nos regala en total gratitud.

Disfruta tu camino hacia la luz, disfruta la música, el amor y la paz que dicen quienes lo han vivido se siente allí. El cielo es tuyo y eres afortunada de tener la certeza que hay un lugar muy especial reservado para ti.

Gracias por existir hoy y siempre en mi corazón. Buen viaje Jas!

Lina

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31- En la salud y en la enfermedad

“En la salud y en la enfermedad”. Esa frase tan comprometedora que escuchamos del padre en el momento del matrimonio católico.

Una frase que entra en nosotros mientras tomamos la mano y miramos a los ojos a esa persona por quién estamos convencidos que daríamos todo, absolutamente todo para que este bien…

Y empieza el matrimonio… feliz, disfrutando de la novedad de compartir, de vivir con “el novio”. Una sonrisa detrás de otra con ese tiempo juntos, con ir construyendo ese hogar que siempre hemos soñado, donde están puestas todas nuestras ilusiones.

Pero de pronto, en el momento menos esperado, quizás cuando mejor podemos estar, llega la hora de poner a prueba esa frase que prometimos con tanto amor y tanta fe.

Sin pedir permiso, sin tocar la puerta, sin avisar, llega el cáncer a invadir todos los espacios de la casa, entra así… Sin saludar, tomándose los lugares que eran sagrados para ti, que estaban diseñados para compartir felicidad con esa pareja, para reír… Para soñar… Cambia todo, empezando por el tiempo que es corto y ya no hay tanto ni para ir a cine, a comer o a bailar.   Las citas médicas, las cirugías y los cuidados se apoderan de el.   Esos vestidos que usabas para salir que a tu pareja le gustaban serán reemplazados por camisas anchas y pijamas de botones que te permitan mover fácilmente y sean cómodos para las cirugías. La ropa interior pequeña y sexy quedará en el cajón mientras unos brasieres grandes terapéuticos te acompañarán un buen tiempo.

Y tú cuerpo cambia, y tú color, y tú peso y tu fuerza.   Ese espejo al que te mirabas para verte linda te va mostrando una verdad que te aterriza día a día a tu nueva vida, que te duele pero que te enseña.

Se apodera de ti, de tus días y tus noches, de tus pensamientos porque todo cambia, todo sin tu querer, y aunque haces el mayor esfuerzo para que todo siga igual, en tu hogar pareciera que por momentos se apagara la luz, porque el miedo, la incertidumbre y la angustia tienen tonos de grises y opacan cualquier brillo que pueda existir.

Y es allí, donde sentirse amado forma parte del proceso de sanacion, es el aliciente para sentir que luchar para vivir vale la pena, es la oportunidad de sentir para quienes somos importantes y son cada uno de esos seres como carbones que avivan esa llama, esa luz llamada esperanza .

El amor llega de muchas personas, la familia, los amigos y para quienes tenemos pareja de aquel que nos eligió y prometió querernos y amarnos no sólo en la salud y la enfermedad sino hasta que la muerte nos separara.

Suena divino, pero no es fácil, es una situación que los somete a momentos duros de tensión, de miedo, de tristeza y de dolor. Es la oportunidad no sólo de saber de qué está hecho cada uno, sino de darse cuenta de lo que han construido como pareja desde el amor… Y es ahí… En esa palabra tan sencilla de cuatro letras que oímos tanto, que quizás decimos sin pensar la magnitud de lo que significa, dónde está la verdadera posibilidad de cumplir ese compromiso ante Dios.

Para la mujer es una situación que la enfrenta directamente a su ego, pues si bien cualquier cáncer es motivo de angustia y dolor, el cáncer de mama compromete su parte estética, su feminidad… Su sensualidad. Eso en particular nos genera miedo e inseguridad.

Verse deteriorar, poco a poco, frente al espejo llenarse de preguntas que no tienen respuesta y sobre todo aquella que tiene que ver con él, con saber si esa pareja si podrá amar y desear igual como era antes a una mujer que será diferente. Eso retumba en la cabeza, más duro de lo que imaginamos y aunque él te abrace y te diga que te ama como sea, tu te preguntas si eso sí será posible, si en el fondo él si podrá soportarlo.

Ahora, el hombre que ama de verdad sufre como nunca, se llena de miedo de pensar que esa mujer con la que decidió construir su futuro quizás no esté más, la mayoría lo hacen en silencio porque en teoría deben ser fuertes, pero se preguntan a solas que sería de la vida sin ella… Donde quedaría su alegría y la de su familia… Para donde se irían esos sueños por cumplir…   A esos hombres que aman de verdad, la enfermedad también les llega y les duele en el alma.

Algunos “le ponen el pecho” y cambian el observador para mirar su pareja con empatía, respeto y admiración. Algunos de ellos deciden dejar en “reposo” esa mirada donde veía esa mujer que ante sus ojos no había una más hermosa y sexy para él y elige ver la belleza de su corazón. Y es ahí… Precisamente ahí donde aparece lo que es el amor. Donde se descubre que somos uno y que está enamorado de su esencia, de su alma, de lo que ella está hecha… Y se queda ahí, pasando noches en vela a su lado, invirtiendo el tiempo juntos en horas de quimioterapia, cambiando las copas de vino por remedios, y los abrazos duros apretados por unos suaves que no lastimen el cuerpo pero que sanan el alma.

Hay hombres muy valientes que también deciden pelear. Que se van de escuderos a esa batalla llevando las armas de esa mujer que aman y que saben que sola tiene que luchar. Pues aunque algunos quisieran dar la vida por ellas y ser quienes estuvieran en su lugar, saben que no pueden hacerlo y que es ahí, al lado, viéndolas pelear como guerreras, viéndolas enfrentar con dignidad lo que ellas tuvieron que hacer, donde crece la admiración y por supuesto se fortalece el amor. Esos escuderos se quedan ahí, haciendo todo lo posible, algunos incluso se rapan sintiendo que estando “uniformados” demuestran que están listos para darla toda en esa guerra que se da a la par y aunque ella pone el cuerpo los dos ponen la fuerza y el alma .

Lamentablemente esta batalla es dura y muchos no logran llegar hasta el final. No los juzgo, es difícil y se cansan, aunque algunos son cobardes y se van antes de empezar, otros deciden lucharla pero en el camino… Entregan las armas, se dan por vencidos, no dan más….Es que eso es para machos, pero nos son muchos, solo los valientes, muy valientes!

No es fácil para ellos renunciar a sus comodidades, convivir con el miedo y la incertidumbre. Tampoco lo es tolerar en la otra los cambios de humor, sus lágrimas constantes y quizás su pesimismo no es para nada divertido.

Verla así, diferente a lo que ellos habían escogido y caminar ya despacio de la mano de una mujer calva no es algo que precisamente a algunos los haga sentir cómodos y es por eso que ellos, algunos de ellos, no aguantan y se van… Puede ser cobardía, puede ser miedo, pero sea lo que sea, se va el amor… Las dejan ahí, solas, tiradas en medio de la batalla, cuando saben que están aporreadas, que su cuerpo es más débil, que son vulnerables, cuando son conscientes que son su mayor ayuda… Que son su mayor pilar… Se van… Las dejan ahí al frente de esa bestia de tres cabezas que las mira de frente, con deseos y ahora con más poder!

Ellos que son el sexo fuerte en momentos como este algunos no lo son… Son débiles, salen corriendo, y no miran para atrás y se llevan con ellos las cosas, la historia y los sueños y pareciera que antes de salir por esa puerta apagaran nuevamente la luz de la esperanza.

Lo siento mucho por ellos, pues la mujer que queda llena de dolor, que quizás toca fondo por algún momento porque ese abandono duele en cuerpo y alma, tiene así no quiera que levantarse, armarse de nuevo, sacar fuerzas de donde no hay y enfrentarse a su enfermedad que no da tregua, que no da pie a descansar, que por el contrario pide más.   Y no sé cómo esa mujer si es valiente, ella que si sabe lo que es enfrentarse a lo más difícil, toma la decisión de no entregarse, se levanta como el ave fénix de las cenizas y va creciendo y volviéndose más sólida y fuerte que nunca.

El se la pierde a ella y a lo que se viene, pues ese tiempo pasa, más rápido de lo que se cree. Atrás empiezan a quedar los drenes, las pijamas de botones, los chuzones y las citas médicas.   Vuelve el tiempo para estar juntos, para ver un atardecer, tomar muchos cafés y junto a él soñar de verdad. Más, todavía más… Y sobretodo de querer cumplir esos sueños ya, porque se siente que nada puede esperar.

Los que se van se pierden esos abrazos fundidos para siempre, esa sensación de sentir no que somos el uno para el otro, sino que somos uno solo, ese placer que da saber que si es posible llegar juntos, viejitos de la mano hasta que la muerte nos separe.

Se perdieron esa mujer, esa que se conoció de verdad, que se aceptó y transformó su alma y su corazón. Se perdieron que ella les diera su amor infinito y toda su gratitud de por vida por lo que hicieron por ella. Se perdieron esa pareja, esa complice para siempre.

Se perdieron poder tener la sensación de felicidad de ayudar a quien amas, de conocerse y darse cuenta que pudieron. Que son valientes, y sobretodo que son humanos. Se perdieron la sensación de bienestar que da servirle a los demás. Se perdieron la plenitud que da cumplir la promesa que hicieron ante Dios. Pero sobretodo se perdieron sentir lo más importante, lo que no se puede comprar: que existe y se puede vivir en el verdadero amor.

El pelo vuelve a salir, el color aparece y las cicatrices son solo “heridas de guerra” que recuerdan que hoy hay vida. Esa mujer disfruta hasta el mas mínimo detalle. Esa mujer es libre de apegos, de complejos y de sufrimientos en vano, esa mujer es transparente, es así como es, sin miedo a que la juzguen y a que no la quieran.

La casa recupera más color que nunca y la alegría de vivir se siente en cada rincón. Vuelve la música, el martini, la minifalda y el labio rojo y los abrazos apretados. Y esa sonrisa y ese sabor propio del amor se apodera de los dos como nunca… Porque es un amor maduro, real, incondicional y sobretodo eterno….

Eso… Eso se lo perdieron ellos que seguirán huyendo cada que encuentren algo que les genere dolor, que quizás se la pasaran tratando de buscar donde esta el tan anhelado y perfecto amor…En cambio ella, recogerá lo que tanto aprendió, será mas feliz que nunca y agradecerá a la vida que los días, meses o años que le queden, no estén invertidos al lado de quien no la merezca. Ella, encontrará nuevamente el amor, que se manifiesta de muchas maneras porque el solo hecho de vivir la hará feliz.

Ella sonríe genuinamente cada mañana al abrir sus ojos y ellos… eso también se lo perdieron.

@poniendole

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27- A punto de terminar…

Selfie quirófano

Selfie quirófano

Hace pocos dias tuve mi ultima cirugía, debía realizarme el cambio de las prótesis expansoras a las reales, sacarme los ovarios para no estar ahí “durmiendo con el enemigo” y corregir una hernia umbilical. Una cirugía “combo agrandado” con plástico, internista y ginecólogo a bordo.

No veía la hora de que llegara ese día, iba FELIZ pues para mi esa cirugía era dar por terminado este tiempo de mi vida donde el cáncer era el dueño del control. Donde el horario, la alimentación, el ejercicio y el sueño había sido “tomado” por él así yo no lo quisiera.

Días antes tuve unas vacaciones con mi esposo, estaban planeadas hace casi un año y en teoría para ese momento yo ya habría terminado y sería un motivo de celebración. Aunque el tratamiento, las cirugías y demás cosas tuvieron que moverse por múltiples razones, digamos que el viaje fue una celebración previa al cierre de esta etapa y pienso que fueron esos días de descanso los que ademas me hicieron “hacerle ganas” y recibir con tanta alegría lo que iba a vivir.

Si señores, alegría, aunque parezca increible llegar a un punto de la vida donde nos sentimos felices y agradecidos por poder entrar a una sala de cirugía, así la misma implique volver a cargarse de paciencia, de fuerza y de valentía. En realidad es sentir esperanza porque allí vemos “el futuro”…la vida que nos queda…

No es fácil, implica soportar incomodidades físicas, depender de alguien que te ayude y soportar una buena dosis de dolor en el cuerpo y en el alma, porque no existe ningún momento en la vida que mas se extrañe la mamá que cuando se está enfermo y acostumbrarse a que la de uno te acompaña desde el cielo seguramente requiere de un buen tiempo. La verdad hay que hacer un gran esfuerzo para entender que a esa persona que más te quiere en la vida ya le correspondía trascender y para poder tenerla como compañía espiritual tendrás que renunciar a sus abrazos, sus besos, sus llamadas, sus oraciones y su cuidado diario, para que lo haga desde otra dimensión, superior, para que esté más cerca que nunca así no lo sientas y para que esté EN TI, no contigo…algo así como el amor de Dios.

La cirugía era a las 7:00am, radiante, como si fuera para un paseo salí de mi casa.
Llegamos a la sala de preparación y aunque la gente de la clínica es muy especial, ese olor de “limpio” de hospital me empieza a llenar de miedo, me esconde las venas , mis dedos se ponen frios y empiezo a temblar. Siempre es igual.
Pero…esta vez no fue así, yo iba TAN feliz de sentirme “al otro lado” que mientras estaba en la sala de preparación estuve oyendo musica con mi celular y a pesar de que mi marido estaba ya en “modoquirófano” (serio y alerta), me permitió que siguiera con el.

Llegó entonces el momento del cateter que es mi mayor temor, lograron ponerlo en el primer intento que no era lo usual y no me saco lágrimas esta vez, pues es de las pocas cosas que me hace llorar. Casi de inmediato llegó la aplicación del sedante para pasarme al quirófano.

Hasta ahi llegue yo, o mejor dicho, llegó mi conciencia. A partir de ese momento no me acuerdo de nada incluso no me acuerdo ni de la llegada a mi casa varias horas después de despertar.

Es alli entonces donde de manera maravillosa empieza mi inconciente a relucir. Estaba “en las drogas” literalmente, absolutamente trabada y sin control de mis acciones y de mis pensamientos. Ese momento de tanta vulnerabilidad donde sale lo real, ese “indio” que todos llevamos dentro, lo que los seres humanos tenemos oculto, incluso muchas veces lo que no queremos que nadie vaya a conocer. Ese momento donde no hay filtros y nuestros miedos, angustias…nuestras emociones en general están totalmente al descubierto, podría decirse entonces que: “los niños, los borrachos y los anestesiados siempre dicen la verdad”.

Pues yo FUI FELIZ, me cuenta mi esposo que una vez me entraron al quirofano y me di cuenta que había música le pedí al anestesiólogo que pusiera la canción:”Happy” de Pharrel Williams y acostada, incluso amarrada en la camilla, empece a moverme y a cantar a su ritmo. Además, después dije que nos tomaramos una “selfie” ( una foto tomada por uno mismo) en compañia del anestesiologo, el plástico y mi marido quien siempre entra al inicio de las cirugías pero se sale una vez va a empezar.

Tengo que confesar que cuando supe la lora que había dado, sentí “pena ajena” de haber tenido ese comportamiento en medio de tanta gente desconocida. Sentí pena con mi esposo de imaginarme la fuerza que debió haber hecho, el que es tan puesto en orden, tan organizado y riguroso. Tan controlado.

Pero, a los pocos minutos, cuando “cambie el observador”, me sentí TAN feliz pues me di cuenta que la decisión que tomé desde el comienzo de ser feliz a pesar de todo, de verle el lado amable y recibir con alegría todo lo que llegara, de no entregarle mi alegría a una enfermedad definitivamente era mas que una decisión… Era una realidad que se siente en mi cuerpo, en mi alma y en mi mente consciente e inconsciente.

Esa es mi vida hoy despues de este cáncer, mas feliz que nunca. Y así puede ser la vida cuando miramos la adversidad con otros ojos y buscamos esa luz asi sea pequeña en momentos de oscuridad. Claro que han existido momentos que han sido diferentes, que no han sido para cantar y bailar, sería imposible que no fuera así cuando te enfrentas a una enfermedad que compromete la vida y cuando vas viendo la gente que se muere alrededor por no haber llegado a tiempo. Pero ese no ha sido el común denominador, como lo he dicho varias veces y lo repito, esa frase que dice:”El dolor es inevitable, el sufrimiento es opcional”… Es una decisión.

Hoy, después de estar una semana acostada, con las limitaciones de mis tres cirugias, con dolores, incomodidades y cicatrices tengo más felicidad que nunca! Tengo mi corazón lleno de vida y esperanza y recibo los dias y años que vienen que serán muchos más especialmente el día de mi cumpleaños #45 que será mañana y que sin duda celebrarlo ya es más significativo que antes.

Hoy veo desde mi cama en la montaña en estos dias de tanta lluvia y oscuridad ese rayito de luz que me da calor.

Hoy veo sobretodo en la mirada de mi marido y mis hijos cada dia que amanece que vivir vale la pena.

Hoy siento que los miembros de mi familia y los amigos que me han acompañado tienen más valor que nunca.

Hoy siento que paradójicamente por medio del mas profundo dolor descubrí lo que es la verdadera alegría!

Gracias vida por esta oportunidad de empezar a vivir lo que es la verdadera felicidad soy feliz, MUY feliz!

*video en el quirófano: http://youtu.be/XAoP0Jfc5Uk

El miedo me convirtió en experta en Crup…

Hay y tuve un deyavú con el de Tommy. Que susto!

La gallina y Los pollitos

No se me olvida hace muchos años, cuando mi primo Tommy estaba pequeño (ahora tiene 14 años), tuvo un episodio de Crup y mi tía tuvo que meterlo a la nevera y luego llevarlo al hospital. El Crup puede ser peligroso porque se inflama la garganta y puede bloquear el paso de aire, lo que puede impedir al niño respirar bien, eso es en palabras bonitas decir que tu niño podría ahogarse. El Crup de Tommy me impactó mucho y muchos años después, cuando tuve hijos, me llenaba de miedo (pánico), que mis hijos fueran a tener crup. Luego de las historias familiares, sabía muy bien cuales eran los síntomas y que tenía que salir para una sala de emergencias si esto me sucedía. Y resulta, que como es la vida, me mandó un niño cuyo punto débil es su garganta. Y sucede que a Emilio cada vez que le…

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12- Astrid Escobar

Enero 16

“Este es el tiempo donde el valor se convierte en promesa de exhuberante vendimia” dice la tarjeta que acompaña la cabeza de mi amiga Astro,

Ella, con esa alegría y esa chispa que la caracteriza dice que me llegó la primavera : Flores, color rosa, feminidad y VIDA.

Esta cabeza me nutre… me encanta…y me hace florecer!

la foto 1

8- Gloria Saldarriaga

Noviembre 28

Gloria Saldarriaga mi amiga, compañera de Diseño gráfico de UPB tiene un estilo muy especial.

Ella en sí es una mezcla de arte y moda ; de alegría y simpatía.  Tiene esa “niña interior” activa… Viva… DIVERTIDA!

Las nubes, según ella, son pensamientos y la boca roja la interpreto yo como ese toque femenino, sexy y llamativo que ella siempre tiene.

Gracias Glorita por haber estado tan cerca en este camino!

Gloria Saldarriaga

Gloria Saldarriaga

Gloria Saldarriaga

6- Ana Hinestroza

Noviembre 24

Mi prima Ana, Ingeniera Civil pero con  una gran  habilidad para la decoración, puso en mi cabeza una decoración viva, verde y esta es su explicación:

“Una corona de bejuco seco con pequeñas espinas que se llenan de vida con tu actitud, retoña con la presencia del Espiritu de Dios en tu corazón y florece con el toque delicado del amor”

Ahí esta pintada mi prima, esa mezcla perfecta de creatividad + corazón!

Ana Hinestroza

Ana Hinestroza