28- Hoy termino y empiezo a vivir…

Un hombre muy rico vivía en una isla llena de lujos y comodidades. Era completamente solo y como pronto iba a morir decidió regalar su isla y toda su fortuna a aquella persona valiente que llegara nadando desde la costa a su isla.
El problema no era la distancia, el mayor inconveniente era que este recorrido estaba lleno de tiburones y existía una altísima probabilidad de no terminar con vida.
Llegó el día determinado entonces y todo el pueblo estaba en la playa mirando quien sería aquella persona extraordinariamente valiente que hiciera ese recorrido.
El tiempo pasaba y como era de esperarse, nadie tomaba la decisión de lanzarse al agua.
Cuando faltaban tan solo minutos para cumplirse el plazo alguien se tiró al mar, empezó a nadar con tanta fuerza y rapidez que los mismos habitantes del pueblo que se conocían hace tantos años, se preguntaban quien sería aquel que demostraba evidentemente no solo que era valiente sino que tenía una fuerza que seguramente el mismo desconocía.
Los tiburones estaban a su alrededor se acercaban y se alejaban, la gente desde la playa sufría y gritaba y en un trayecto que pareció largo para todos pero que fue mas corto de lo esperado para él, llego al otro lado! Con heridas, con vestigios del recorrido pero con vida.
El propietario y las demás personas que esperaban se acercaron de inmediato sorprendidos a mirar quien era y por sorpresa se dieron cuenta que era una mujer del pueblo, que siempre había vivido tranquila, sin problemas, que llevaba una vida feliz, que a la luz de todos era lo suficientemente cómoda para haber tomado esta decisión.
El propietario admirado la felicitó por su valentía y le aseguró que toda la fortuna ya era suya y finalmente le preguntó cómo había tomado la decisión de lanzarse al mar, una decisión que nadie esperaba y mucho menos de ella.
Ella, mientras miraba para los lados respondió: “lanzó? No… Yo no fui, no fue mi decisión… Todavía estoy tratando de ver quien fue el “descarado” que me tiró”

La conclusión es que muchas veces en la vida hay algún “descarado” que quiere hacerle daño a uno y lo “tira al agua” lo obliga a enfrentar adversidades como el desempleo, el divorcio, el desengaño, las dificultades económicas,la soledad… Adversidades que te enfrentan al dolor, a la sensación de abandono, a la perdida incluso del deseo de vivir…
Ese “descarado” que nos termina haciendo un favor aunque su propósito inicial haya sido diferente, ese “descarado” q nos arregla la vida como nunca antes.

Ahora, esta historia es una analogía perfecta a la situación que vivimos en una enfermedad como el cáncer.
Lo vemos desde la playa, lo vemos así como se pueden ver los tiburones. Le tenemos pavor pues sabemos que enfrentarlo tiene una dosis de riesgo importante e impredecible.
Ahora, en este caso, o al menos en mi caso sé que el “descarado” que me empujó fue Dios, El me eligió para que yo hiciera ese recorrido, que aunque ya lo había vivido desde la orilla estaba convencida que allí, a ese mar lleno de aparentes angustias y dolor no me iba a meter. Me escogió a mi para que recorriera y nadara con la fuerza que ni yo misma imaginé que pudiera tener y sobretodo me dio una fuerza adicional para que en ese trayecto donde el frío, el miedo, la incertidumbre y los roces de los dientes de los tiburones que los sentí varias veces y que de hecho dejaron su recuerdo, fueran por el contrario inyección de energía para llegar con vida al otro lado porque mi familia y mis amigos me necesitaban.

Nunca imaginé que pudiera nadar así y no soy la única, he descubierto muchas personas que lo hacen, pues todos los seres humanos tenemos esa fuerza, esos “superpoderes” están allí y está en nuestras manos hacer uso de ellos, es nuestra decisión aprovecharlos o entregarnos a merced de los tiburones antes de tiempo.

Hoy llegué a la isla! Hoy termino mi ultima incapacidad después de 16 meses de haber nadado sin parar, hoy oficialmente doy por terminado todo lo que tiene que ver con el cancer en este hermoso camino recorrido. Hoy me duele el cuerpo, estoy cansada, muy cansada pero con la satisfacción profunda de habérsela metido toda en cuerpo y alma.

Hoy vivo mas feliz que nunca y soy rica, muy rica porque rico no es aquel que tiene mucho sino que menos necesita. Hoy descubrí que el valor de la vida no tiene precio y que lo verdaderamente importante, lo que llena el alma y da felicidad no cuesta nada. Hoy soy consciente que haber enfrentado tantas dificultades en este camino me han ayudado a encontrar “mi mejor versión” y que mi misión está en permitir que otras lo hagan, que puedan llegar a tiempo y que este corrido sea mas fácil para que desde el comienzo lo hagan con amor y felicidad y lo vean no como amenaza sino como oportunidad!

Hoy agradezco a ese “descarado” que amo y que me da la paz llamado Dios que haya llegado mas a mi vida, se que me puso pruebas muy duras adicionales a la enfermedad porque el quería que me graduara con honores. Se llevó a mi mamá, se llevó amigas, se llevó a mi perrita… Pero todo lo que El hace es perfecto y esto tenia que formar parte de mi aprendizaje. Esto formaba parte de aprender a vivir sin apegos, de vivir el hoy, de entender y de aceptar.

Hoy despido casi 200 dias de entrega y aunque algunos tuvieron tonos de grises siempre hubo una luz que hoy brilla en mi alma y en mi corazón como nunca antes.

Agradezco a EL, a la vida, a mi familia, mis amigos… Y por supuesto a la ciencia que hoy empiece de nuevo. Que hoy sienta que volví a nacer y que ya soy una persona diferente por dentro y hasta por fuera!

Gracias al cáncer hoy descubrí lo que es la verdadera felicidad!

Hoy termino y empiezo a vivir!

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15- Natalia Rivera

Natalia tiene una pequeña hija que ha sido su fuerza para enfrentar un tumor cerebral. Su confianza en Dios le ha permitido luchar con fuerza y esperanza frente a un diagnóstico bastante dificil.

https://www.youtube.com/watch?v=kHYGZeFaZgo&index=16&list=PLabQ9okQ22Ym20RcFo8kth_miwBuAqg4X

7- El pelo, cejas y pestañas regresan

 

Es increíble ver como el cuerpo recupera día a día sus características.

Después finalizar los 4 ciclos de quimioterapias rojas quedé sin nada de pelo pero sobrevivieron un gran porcentaje de mis pestañas y mis cejas, las mismas que fueron caídas en su totalidad con las 12 quimioterapias blancas que siguieron.

Quise preparar mi cuerpo muy bien para su regreso, para que fuera lo mas parejo y fortalecido posible.

Tuve cita con una “tricóloga” (dermatóloga especializada en pelo) quien  me dio una serie de recomendaciones que han superado todas mis expectativas. También mi cuñada dermatóloga y una amiga que tuvo cáncer.

Esto es lo que he venido haciendo que me ha funcionado bastante bien, inicié un mes antes de terminar las quimioterapias y al mes de haberlas terminado ya tenía mis cejas y pestañas mejores que antes y mi pelo viene en camino fuerte y tupido:

-Tomar dos cápsulas diarias de Pilopeptan (en una sola toma) con el desayuno o el almuerzo , hasta completar dos cajas. Esto es un complemento nutritivo para el pelo y las uñas frágiles, estimula su crecimiento y lo fortalece.

-Aplicar Rogaine al 5% en todo el cuero cabelludo por las mañanas (porque debe dejarse secar muy bien)

-Espuma Edapil en las noches en todo el cuero cabelludo

-Shampoo Edapil en la cabeza todos los días.

Atidex: para las pestañas, todas las noches. Lo hice sin parar por unos dos meses, se aplica en todo el borde cuando no     hay pestañas.

Talika: para las pestañas, se aplica en las pestañas una vez empiezan a crecer.

*Importante:Una vez empezó a crecer el  pelo, lo afeité durante tres semanas mas para que estuviera parejo al salir y no tener espacios en blanco. Funcionó perfecto!

 

 

3- Noelia Tangarife

Hay personas que su valentía y su fuerza está directamente unida a la paz, la fe y el servicio a los demás.

Noelia es una muestra clara de esta situación y es un testimonio hermoso de luchar 22 años contra el cáncer y ver en el un regalo de vida.

Para ella mi mas sincera admiración y un profundo interés de aprender de su generosidad y capacidad de entregarse a la humanidad.

Esta es su historia:

2- Claudia Urrego

Claudia Urrego es una mujer que merece toda mi admiración, desde el año 2006 , siendo sobreviviente de un cáncer de mama decide dar inicio a una fundación en la ciudad de Medellín para atender a mujeres de bajos recursos que padecen esta enfermedad. Se unieron a ella un grupo de voluntarias, todas sobrevivientes, lo que les permite conectarse fácilmente con quienes llegan allí en busca de ayuda.

Claudia ha tenido otros episodios de cáncer, pero eso no ha sido impedimento para luchar con alegría y esperanza pos su vida y la de las demás. No ha sido impedimento para que hoy FUNDAYAMA sea una organización que apoya la prevención de cáncer de mama y la atención a quienes viven esta experiencia con en el amor mas profundo de servirle a los demás.

dirección@fundayama.org.co

Esta es su historia:

1-Lina Hinestroza

Muy generosamente los productores del canal quisieron empezar esta temporada de mas de 20 programas con mi testimonio.
De manera cercana quise compartir con ustedes mi proceso saliéndonos del formato de entrevista que se maneja en los demás programas.
Con mucho amor y esperando deje un mensaje de esperanza, amor y fe, les comparto mi historia…

23- Y si no tengo pelo… si seré mujer?

la foto

Hace muchos días recibí una llamada de una mujer que no conocía.  Venía recomendada por alguien cercano y se estaba enfrentando recientemente a la batalla del cáncer de seno.

Estaba en sus primeros días, en los que el tiempo del reloj no corre en el día y mucho menos en las noches, esos en los que no existe otro pensamiento diferente y la cabeza esta llena de preguntas sin respuesta.

Me hizo muchas de ellas, las mismas que todas tenemos al enfrentar esa situación, preguntas cargadas de miedos, de angustias… Algunas incluso una vez respondidas eran preguntadas de nuevo, seguramente no era la respuesta que quería oír y quería darle una segunda oportunidad a ver si por “arte de magia” era diferente.

Le respondí con comprensión y mucho amor cada una de ellas, desde mi experiencia (pues no soy médica) hasta que llegó al tema que después del miedo a morirnos para nosotras las mujeres quizás es mas difícil: La caída del pelo.

Ella, albergaba la esperanza que fuera una entre miles que la quimioterapia roja le conservaba su pelo.  Yo también la tuve, incluso como se demoró en caerse el mío mas días de lo previsto, llegué a pensar que no me iba a pasar.

Yo, sin querer asegurarlo, pues los milagros existen, quise ubicarla un poco en la realidad para que fuera poco a poco haciendo el desprendimiento de esta parte del proceso que además es bien bonito y enriquecedor.

Finalmente llegó la pregunta:

“Y si no tengo pelo, si seré mujer?

Que tal la pregunta?  … Si seré mujer?  Como si la feminidad, el don que nos dieron de poder generar vida, la capacidad de amar sin limites, la ternura y el corazón con capacidad ilimitada estuviera concentrado por fuera y no por dentro de la cabeza.

Que dolor sentí de ver como nuestra sociedad nos ha logrado convencer que si no tenemos pelo, que si no tenemos senos o bonitas caderas dejamos de serlo. Una realidad inevitable y lo mas triste una pregunta tan común, una pregunta que yo también me hice en su momento.

Ella, con una transformación radical en su tono de voz, donde lograba yo interpretar la angustia que le generaba sufrir cada uno de estos cambios  físicos del tratamiento teniendo un poco mas de 30 años, empezó a darme todas las razones de porque era tan duro para ella:

-Es que tu no sabes como es mi pelo, es largo … hermoso.

-El mío también era, le dije.

-Pero es que el mío es sano y brillante, no te imaginas…

-El mío también era igual.

-No sabes cuanto le he invertido en tratamientos y en cuidados para poder mantenerlo así.

-Te entiendo porque yo hacia lo mismo, respondí.

En fin, ella, después de tratar de demostrarme que su problema era mas grande que el mío, que al igual que muchas de nosotras tenia el síndrome de Sansón que creía que  toda su fuerza estaba en el, logró entender que su problema es el igual al de todas, que su dolor y su miedo a dejar de ser mujer varias lo hemos vivido y que el temor a enfrentarse al espejo diariamente y sentirse como acabada de nacer es difícil.

Pues si, una realidad, una situación que si no enfrentamos con amor nos dará  bastante duro mientras pasan los meses del tratamiento y muchos, pero muchos después mientras vuelve a crecer y recupera (posiblemente) su color y textura anterior.

Hoy, me convenzo mas que haber prescindido de la peluca fue mi mejor decisión. Enfrentar mi realidad las 24 horas del día y no tener una puñalada en el estomago cada que llegara a mi casa y me quitara el disfraz para que saliera la verdadera Lina.  Me encantó demostrarle a mi ego que soy mas que eso, que el pelo es un accesorio que está o no está y que sin el saldrá “el casco del verdadero guerrero” como dice Jorge Franco.

Nunca me imagine que yo, Lina Hinestroza, que tenia en mi pelo  la seguridad de mi feminidad, de mi belleza como mujer, lograra desapegarme tanto de el.

No voy a negar que cuando lo veo en las fotos lo anhelo, tampoco puedo evitar mirarlo  y envidiarlo a cuanta mujer tengo al frente, pero hoy lo veo como un verdadero accesorio, que existe o no existe y que en el no estará concentrada ni mi feminidad  ni mi alegría, ni mucho menos mi “ser mujer”.

Descubrí mi cara, aprendí a maquillarme los ojos  y cejas para darles expresión. Tuve que comprar  lápiz de ojos porque ni eso tenia y cuando empezaron a desaparecer las pestañas si que me sirvió. Aprendí a manejar la sombra en las cejas  para “despistar el enemigo” y ha funcionado bastante bien.

Pero hoy, sin pelo me siento mas mujer y femenina que nunca, mis ojos siempre están maquillados y mi boca de color. Y cuando estoy calva en la calle y siento las miradas de compasión de cualquier “peluda” en una caja registradora, un ascensor o cualquier parte;  pido a Dios que detrás de esa mirada de lástima  haya quedado el mensaje en ella que es hora de chequearse,  de pedir esa cita que hace tiempos está por pedir para su control anual .

Si esa mujer que me miro dos veces cuando pasé por su lado, recordó a su hermana y su mamá que lo hicieran, y si además por esa razón llegó a tiempo a librar esta batalla,  ahí si me sentiré como Sansón, ahí si entenderé la fuerza y el poder que tiene el pelo…  pero sobretodo el no tenerlo.

@linahinestroza