Cristy Uribe nueva entrada

Durante este recorrer he tenido muchas fuentes de inspiración, en todas ellas reconozco diferentes valores, pero sobretodo por todas ellas siento amor  y me regalan esperanza, me regalan vida.

Por ser personas a quienes tengo tan cerca siempre escribo una carta y aunque algunas de ellas no puede ser respondida en vida, desde el cielo siento su respuesta en cada momento.

A todas un agradecimiento desde el fondo de mi corazón por ser en este momento “diferente” de mi vida fuente de luz…

1-Carolina Hinestroza (mi prima quien puso el pecho)

2-Jerónimo Pardo Mesa (mi sobrino-nieto quien recientemente nació)

3-Mónica Restrepo ( admirable guerrera)

4-Simón Giraldo Hinestroza (mi hijo menor quien se fue a vivir a otro lugar)

5-Juan Luis Giraldo (mi marido)

6-Lucía Orozco de Hinestroza (mi mamá)

7-Daniela Giraldo Hinestroza (mi hija mayor)

8-Tomás Giraldo Hinestroza (mi hijo del medio)

9-Cristy uribe, eres Luz (compañera de esperanza)

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9-Cristy Uribe, eres Luz.

Una vez terminamos el tratamiento y nos sentimos sanas, tranquilas y felices, debemos seguir enfrentando las noticias de todo aquel que muere por el cáncer.

Estas situaciones hacen que se movilicen muchas emociones en nuestro interior y es la oportunidad de reconocerlas, aceptarlas y transformarlas para hacer que ese miedo evolucione en oportunidades de vivir cada dia con intensidad y por supuesto de fortalecernos en la fe recordando que somos seres espirituales que vivimos una experiencia humana y que solo nuestro Dios sabrá cual es el momento perfecto para llegar hacia El.

Cristy, una mujer joven, alegre y llena de ilusiones fue gran inspiración para mi. Con un tumor cerebral se enfrento a un tratamiento duro con alegría,con dignidad y con esperanza. Después de dos años de haberlo combatido la vida define que es su momento de trascender y ella fuerte y valiente hasta el final fue y será inspiración para mi y para muchas. Este es su testimonio y esta carta es para ella:

https://poniendoleelpechoalcancer.com/2014/06/06/7-cristina-uribe/

Querida y admirada Cristy:

Llevo día y medio seguido hablando contigo. Hemos tenido conversaciones fluidas donde yo trato de entender que pasó y tú me das las explicaciones con el mismo tono de voz alegre y dispuesto de siempre.

Tu noticia me tomó por sorpresa, sí, por sorpresa así no creas, pues a pesar de conocer lo difícil que estaba la situación en el momento, tengo que ser sincera, sentía que tu fuerza, tu amor por la vida y tu juventud te mantendrían acá.

Sentí profundo dolor, PROFUNDO. Literal. Cuando leí un mensaje a la salida del estadio de fútbol de celebrar el triunfo de mi equipo pasé de una inmensa alegría a la peor de las sensaciones, al vacío, la tristeza y la peor de las emociones: el miedo.

Sentí en su momento que tú no, que tú no podías morirte, que en ti estaban puestas las esperanzas de muchas, incluidas las mías; Que contigo estaban los sueños y las ilusiones de tantos y que tú eras ese ladrillo que si se sacaba del muro se caerían muchos más.

Se me desmoronó el mundo ahí… En ese instante… Sentí como pocas veces he sentido que no podía con más golpes de estos. Que mi cuerpo, mi mente y mi corazón no iban a resistir más noticias que me cuestionaban a mi. Que me ponían de frente a ese animal de tres cabezas que de manera traicionera toma vida cuando él quiere… Cuando uno menos lo imagina… Que me restrega los temores más intensos y que ponen a prueba mi fe.

Pero ayer. En tu hermosa ceremonia de despedida, en ese momento lleno de música y luz así como eres tu, entendí que era tu momento, que viniste a este mundo a cumplir esa misión de “despertar” tantas consciencias, que viniste a transformar la vida de muchos y de dejar huella.

Fuiste vida Cristy, pura vida hasta el final. Y hoy sí que lo eres!

Recuerdo nuestra última conversación. Te llamé a pedirte el favor de que fuéramos juntas a visitar una niña de 15 años que estaba viviendo la enfermedad y su mamá me había dicho que la pérdida de pelo la estaba afectando mucho. Estaba segura que con tu alegría ella tendría paz en su corazón y podría enfrentar ese momento de desapego de la mejor manera. Finalmente la niña no definió que fuéramos y me llamaste después a preguntar cómo íbamos con eso, fue la disculpa perfecta para conectarnos de nuevo, y aunque me contaste que estabas mareada un poco y por eso no habías podido ir a la inauguración de la casa Modorosa tan pronto te mejoraras allá estarías para ayudar en lo que se me ocurriera. Porque tu espíritu de servicio era inmenso y siempre estabas dispuesta a entregarte a los demás.

Pero volvamos a las conversaciones de estas últimas horas, donde cierro mis ojos y me parece oírte cuando me hablas, cuando me quieres dar paz, cuando me quieres dar ilusión…cuando me quieres dar esperanza.

No han sido conversaciones como las que teníamos. Donde nos reíamos a carcajadas de cómo íbamos… Donde nos arrebatábamos las palabras para describirnos el pelo que nos iba saliendo… Que parecíamos un brócoli… Que nos levantábamos como un asterisco y nos reíamos genuinamente sin parar. Esas conversaciones cargadas de complicidad y de terapia mutua que siempre terminaban con una carcajada y por supuesto con más vida que cualquier cosa.

No, las conversaciones han sido diferentes, has hablado tu. Pues yo con mucho dolor y viviéndolo en silencio a veces no era capaz ni de preguntarte, pero tú me has leído la mente y me has dado la respuesta. Con esa frescura y tranquilidad de siempre me has querido explicar qué estabas lista, que ya habías sembrado lo suficiente, que querías ser recordada así… Como te fuiste, alegre y feliz. Que no es mi turno, que me falta mucho por vivir, que no debo compararme… Que es diferente… Y yo… Como si no quisiera oírte… Seguía con mi dolor y mi miedo, mi profundo miedo y aunque no voy a entierros y me pidieron de manera especial que no fuera al tuyo que me podía hacer más daño, sentí que no podía fallarte. Que tú siempre estabas dispuesta para mí y que debía estar allá, en ese momento de entregarte a la fuente de luz.

Por fortuna lo logré. Fue la despedida más hermosa que he visto en la vida, la música y las canciones para ti fueron perfectas, las palabras de tu papá, de tu tío, de tu novio y tus amigas me llegaron al alma y la entereza de tu familia me regaló la paz que estaba necesitando.

Hoy me desperté diferente. Me desperté como soy yo, positiva, dispuesta y feliz pues noche recibí por parte de quienes más te aman la más linda lección de desapego que haya conocido en mi vida.

Estas lista Cristy! Y yo también. Ya volví a las filas, me pare derecha como tantas y la muerte no estará más en mi cabeza. A vivir cada día como si fuera el último, a disfrutar cada segundo como el hermoso amanecer que nos regalaste hoy. A no entregarle mi felicidad al cáncer como tanto lo decíamos. A prepararme para tener la mejor navidad y a sonreír cuando recuerde las mujeres como tú que marcaron mi vida y serán también luz en mi camino.

Gracias por la manera como llegaste a mi vida, gracias por tu compañía siempre pero sobretodo estas últimas horas que toqué fondo, gracias porque hoy me siento más feliz y más viva que nunca y te honraré con una sonrisa de esperanza para todo aquel que lo necesite, por supuesto, emulando la tuya.

Buen viaje Cristy. siempre en mi corazon!

Lina