32- “Me encontré” por Daniela Giraldo mi hija

Quienes somos mamás, cuando recibimos la noticia de tener cáncer nos agobia el miedo adicional de generar dolor y angustia a nuestros hijos.  Además, no se puede negar que la posibilidad de sentir que podemos  quizás dejarlos cuando tenemos tantos sueños por cumplir con ellos y tantas cosas por vivir en familia, es un tormento adicional al “tsunami” que llega.

Pues si, no es mentira que sienten dolor, no es mentira que ellos sienten ese miedo de perder  la persona que mas los ama en este mundo, no es mentira que temen tener que renunciar a quien les dio la vida y quien la daría por ellos sin duda.

Pero detrás de ese aprendizaje llamado enfermedad está ese regalo que viene escondido, ese proceso de transformación que les permite darse cuenta también donde están las cosas que verdaderamente valen la pena, que los hace madurar a la fuerza, que les permite revisarse y cuestionarse y por supuesto “darle la vuelta” a lo que sea necesario para que la vida en familia sea memorable.

Dani, mi única hija mujer, quien me acompaño y entendía como ningún otro lo que significaba para nuestro género las renuncias y cambios que se me presentaban. Dani, quien siempre fue precisa y silenciosa con sus emociones durante el tratamiento para evitarme dolor. Hoy, ella me regala esta carta como anticipo al regalo de la madre, pues leerla me hace agradecer nuevamente que esta enfermedad haya sido diagnosticada a tiempo, que saber lo que generó en ella hace que valga la pena  y que pido a Dios muchos años de vida que me permitan verla florecer.

La amo con mi alma y mucho, pero mucho mas allá!  

Tú, si tú, la que está asustada, la que siente que el mundo se está derrumbando a sus pies. No llores. No temas. Levanta la frente y observa todo lo que se encuentra a tu alrededor. Observa la vida, siente el alma. Respira.

Ahora agradece, agradécele al universo porque estas viva, porque hoy puedes estar en este mundo y hacer algo por él, pero especialmente porque eres lo suficientemente fuerte para servirle de apoyo a la mujer que más amas en el momento en que ella más lo necesita. 

Y siempre que pienses en que ya no puedes más, recuerda esta historia.

Diría que hoy tengo diez y nueve años si cualquiera me pregunta en la calle por mi edad, diría que nací en mil novecientos novena y seis y que pronto cumpliré veinte pero para serte sincera, estaría engañando a aquella persona inocente. Tengo diez y nueve años pero nací hace tres. Nací en el momento en que entendí que la vida es perfecta, que todo pasa por una razón. Que existe una gran diferencia entre vivir y estar vivo. Somos producto de lo que pensamos y por ende los diseñadores de nuestras propias vidas. Como seres humanos tenemos el poder de controlar el mundo, de moldear los acontecimientos para que todo salga como queramos, eso si, aceptando los tropiezos como enseñanzas enviadas por el universo y sacando provecho de ellos para no volver a toparnos con la misma piedra. Apenas nací a los diez y seis años de edad, poco, si en realidad consideramos la idea de que muchos nunca nacen. Pero no fue fácil hacerlo pues antes de que el cáncer llegara a mi vida, o mejor dicho, a la de mi mamá, no tenía concebida la posibilidad de nacer por una segunda vez, sin embargo, en esta ocasión sería desde el alma. No sabía que era posible llegar a ser mi mejor versión, vivir en una paz absoluta y ser tan feliz como lo soy ahora. No había interiorizado la idea de que aquel ‘enemigo’ se podía convertir en mi ‘mejor amigo’, mi ‘mentor’.

Llegó el cáncer sin avisar, como un monstruo que se devoraba las palabras, las energías, la tranquilidad y peor aún lo descubrí de manera abrupta, fría, como diría en una conversación informal, ‘sin anestesia’. Fue la curiosidad la que me llevó a entrometerme en una conversación que no estaba destinada para ser escuchada por mi en ese momento, pero desde hacía un par de semanas mi intuición me había convencido de que algo andaba mal. Recuerdo lo que sentí en el momento en que pude comprender lo que sucedía, la vida me había situado justo al frente de mi mayor miedo en ese entonces, perderla a ella. Me parecía imposible que fuera verdad, me parecía imposible que mi mamá no fuera invencible y aún más que mi papá no pudiera controlar este ‘inconveniente’, ya que he eliminado la palabra ‘problema’ de mi vocabulario. Pasó el tiempo y nos dimos cuenta que todo saldría bien. Volvimos a respirar, a dormir, a vivir con un poco más de tranquilidad. Siguió pasando el tiempo y nos fuimos acostumbrando a nuestra nueva realidad, ella perdió el pelo, se sometió a multiples cirugías y sesiones de quimioterapia. Y ahí estaba yo, a su lado, en silencio, dandole tiempo al tiempo para corroborar que no me vería obligada a enfrentar ese miedo del que te hablaba. Ella no necesitaba palabras para sentir mi presencia, bastaba con llevar mi corazón hasta su lado para darle seguridad y apoyo, algo que yo sabía que tanto necesitaba. 

Tardamos unos meses en interpretar el mensaje que estábamos recibiendo. Como familia, nos estábamos yendo por el camino equivocado en el cual buscábamos la perfección y lo que ahora considero  superficial. Agobiados por la sociedad y sus exigencias le estábamos entregando la felicidad a lo equivocado, a la vanidad, el reconocimiento, el éxito, dejando un lado el amor propio, la paz interior y el servicio. Necesitábamos un obstáculo que nos desviara de ese camino. Lo recibimos en el momento indicado y entendimos que debíamos revaluar nuestros propósitos, nuestras motivaciones y nuestra concepción de la vida. 

Así fue. Decidí desde el primer instante que no le entregaría mi felicidad a lo inevitable, a lo incontrolable, a lo ineludible. Tomé la decisión de recibir esta enfermedad con los brazos abiertos y convertirla en la raíz de mi transformación. Y así, paso a paso, me fui convirtiendo en la mujer que soy ahora. La vida me dio la oportunidad y la tomé sin duda alguna. Nos la dio a mi y a mi familia y cada uno decidió como la utilizaría a su favor. Por mi lado, vivo eternamente agradecida, me encuentro en un proceso de autoconocimiento a través del cual espero llegar pronto a ser mi mejor versión para amarme infinitamente y así poder ayudar desde el alma a todos los que estén a mi alrededor.

Hoy puedo decir con la cabeza en alto que el cáncer es lo mejor que me ha pasado en la vida.

Ahora, es tu turno de hacer lo mismo.

Daniela Giraldo Hinestroza

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30- A mis amigos

Cuando mis hijos estaban pequeños y debían pasar de kínder4 a kinder5, sus profesores buscaban que en el nuevo año pudieran coincidir con alguno de esos amigos con quienes ellos se sentían bien.
Utilizaban un ejercicio que a la luz de un niño era fácil de responder y consistía en preguntarles que si ellos fueran para un paseo en una buseta, quienes quisieran que estuvieran sentados a su lado.
Pues esta analogía que parece simple tiene mas fondo de la cuenta. La vida nos invita de manera natural a muchos “paseos” (unos mejores que otros) que nos toca queramos o no recorrer. Algunos son planeados, nosotros de alguna manera los hemos programado y los hemos visualizado. Otros son esos paseos “sorpresa” que te resultan sin maleta empacada y que sin saber para donde vas o incluso sin querer te tuviste que montar a ese bus!

Esta es una analogía perfecta para lo que vivimos quienes tenemos una adversidad como estas, una enfermedad que llega de “sorpresa” y te obliga a montarse en un bus con la ruta “salvar tu vida” en la cual no tienes ni idea como será ese camino, que tiempo vas a tardar, incluso si lograrás o no llegar al final.
Ahora, hay paseos donde escoges tu a quien invitar, hay otros donde te invitan y de alguna manera tu ya tienes claro de acuerdo a la compañía cual va a ser el “espíritu” de ese viaje, pero en este paseo en particular te montas SOLA y está en la libertad de cada quien subirse, bajarse y/o quedarse.

La familia está allí, algunos están despiertos todo el camino, otros se duermen por tramos pero hay que entender que es un recorrido largo y pesado que cuesta mantenerse en vela.Aun así, es hermoso sentir como desde el mas pequeño hasta el mas viejo quiere hacerte ver que con la sangre también nos corre amor por las venas.

Lo que admiro de manera especial es como hay amigos que deciden montarse a ese bus, ellos no tienen esa “obligación” y este paseo con ellos ha sido una fortuna. Cuando “me montaron” y tuve que ponerle primera y arrancar en esa loma empinada llamada cáncer, empecé a descubrir que ellos se montaban sin decirles y se amarraban el cinturón dispuestos a jugársela conmigo de corazón.

Cómo sería la vida sin amigos me pregunto, cómo sería la vida sin esos compañeros de vida que uno “elige” voluntariamente para compartir todos los momentos. Cómo sería la vida sin sentir que quieres a algunos como hermanos y que sientes que harían todo por ti.

Descubrí en este camino que ser amigo es una gran responsabilidad, que va mucho, muchísimo más allá de compartir un vino, un café… De disfrutar de una comida, una fiesta, un paseo… Los amigos, al igual que la familia se “descubren” en la enfermedad. Es allí donde dejan ver cual es la mejor versión de cada uno y que tan profundo y real si es ese amor que existe.

La vida ha sido generosa conmigo en este aspecto, mis amigos tuvieron unos gestos que me sorprendieron profundamente, que me llevaron sobre todo a cuestionarme la calidad de amiga que soy yo, gestos de desprendimiento, de entrega de amor profundo que yo no había hecho por nadie, gestos que me demuestran que en ese aspecto también tenia muchas cosas por aprender!

Tomar un avión solo para venir a visitarme, acompañarme en momentos de tristeza con el silencio que fuera necesario, regalarme su tiempo, hacerme mascarillas, masajes. Ayudarme a parar y sentar cuando tocaba y darme el brazo para caminar cuando en su momento lo fue. Y ni hablar de los mensajes, llamadas, regalos y por supuesto las cabezas que aun conservo.

Otros me regalaron su oración, sus medallas, rosarios, estampitas y novenas que hacían por mi o que me dejaban en la potería; Es una situación donde es difícil saber que tanto acercarse y así los entendí. Pero se que su corazón estaba conmigo y que su alma estaba conectada con Dios para ofrecer mi salud por encima de muchas de sus cosas durante todos los días.

Hay otros que nacieron en la enfermedad, que los conocí cuando seguro no era tan divertida como era antes, cuando mi cuerpo y mi alma habían cambiado y eso fue lo que mas les gustó y decidieron montarse en el bus de mi vida, de la que conocen ahora, de la que feliz y orgullosa estoy y si que se han sabido quedar allí!

Hoy me siento mas que afortunada, la vida por medio de esta enfermedad me permitió darme cuenta quienes son mis amigos de verdad. Quienes están conmigo en el camino de mi vida.

Hoy mi buseta es mas grande, pues aunque hubo unos pocos que no toleraron la incomodidad del camino y se bajaron, son mas los que subieron y tendrán “puesto fijo” pues quien te abre sus brazos, te comparte su tiempo y te da amor y alegría en la adversidad se quedara contigo para siempre.

Quiero desde el fondo de mi alma agradecer a todos y cada uno de mis amigos que me ha dado tanta alegría. Hoy, que me siento completamente sana, que miro para atrás y veo esa enfermedad como parte de un pasado que no volverá, siento que haber tenido la fortuna de recibir tanto amor en vida es la compensación a los otros sentimientos “diferentes” que se viven en la enfermedad.

Quiero agradecerles por sus consejos, oraciones y fe. Quiero agradecerles por reír conmigo y llorar también cuando tocaba.
Quiero agradecerles por las visitas en la quimioterapia, en las clínicas, en la casa mía (que es como llegar al cielo)
Quiero agradecerles por darme el espacio cuando era necesario, por entender a veces mi ausencia , mi lejanía, mi falta de respuesta… quiero agradecerles por tener la paciencia para quererme así como fui y así cómo soy hoy.

Y a los que se bajaron por decisión propia, a los que no tuvieron la paciencia y la fuerza para este viaje, les agradezco de corazón que en algún momento de la vida estuvieron conmigo, que me regalaron su tiempo en “las buenas”, los quiero y los disfruté. Pero sobretodo me enseñaron que muchas veces anteponemos nuestras necesidades y prioridades por encima de cualquier cosa y no logramos conectarnos con el dolor del otro. Gracias a estos amigos cuyo papel en mi vida era mostrarme como también yo debo mejorar para que no sea fría, ajena y distante a los problemas de los demás como seguro en muchas situaciones lo he sido.Gracias a ellos entiendo y hoy pido perdón a aquellos que en algún momento de su vida han sentido dolor y yo no he estado allí lo suficiente, lamento no haber ofrecido mi hombro cuando el miedo y la angustia estuvo en sus corazones. Dios no quiera que tengan que volver a vivir otra adversidad, pero si así lo fuera, quisiera me dieran la oportunidad de estar allí para poder ganarme ese lugar en esa buseta de su vida!

Sea la oportunidad para agradecerte a ti Moni, mi amiga, mi compañera de lucha, que te fuiste de “avanzada” para el cielo, aunque tu partida no estaba ni en tus planes ni en el mío desde allá has sido un apoyo incondicional.
Te agradezco desde lo mas profundo de mi alma y mi corazón todo el tiempo que me dedicaste. NADIE ha podido reemplazarte, pues tu, viviendo esta misma enfermedad a la par, tenias un único rol que es imposible de asumir. Nuestras llamadas (que duraban horas) a las 7:30 am cuando los maridos y los hijos ya habían salido eran nuestra mejor terapia. Llorábamos y nos reíamos a la vez, compartíamos los miedos, las angustias, los dolores y también nos llenábamos sueños, de ilusiones, de esperanza. Era un espacio nuestro donde planeábamos nuestro futuro lleno de vida y de alegría como la que tengo yo hoy y como la que seguro tu tienes en la gloria de Dios! Te extraño cada minuto y seré fiel a la promesa de tantas cosas que tengo guardadas de ti y que tienes tu de mi, estarás siempre conmigo, siempre es siempre!

Gracias a Dios que es incondicional, a mi marido que es mi mejor amigo. A mis hijos que son mis amigos…mi motor, a mi familia y todos mis amigos que hacen de mi hoy una mujer ABSOLUTAMENTE FELIZ.
Me alegra saber que ya estamos todos en este camino pavimentado, que c estamos disfrutando del paisaje hermoso que hoy me muestra la vida y la velocidad que nos da brisa fresca…. AHORA SI… NOS FUIMOS!

8-Mi hijo del medio

Desde que soy mamá mis hijos se han convertido en la mayor inspiración de vivir, cada uno de ellos me llena de bendiciones y de ilusiones y por ellos y para ellos siento que cada día tiene un mayor sentido.

A mi hija mayor, Daniela pude escribirle el día de la madre, pues fuimos “graduadas” el mismo día como hija y como mamá. A Simón, el menor, le escribí cuando se iba a vivir un semestre al exterior

en mitad de mi tratamiento. Fue un gesto de desprendimiento y amor muy grande motivarlo a que se fuera cuando más lo necesitaba, anteponiendo como toda mamá lo hace, su bienestar sobre el mío.

Hoy, esta carta es para mi hijo del medio, mi hijo Tomás quien tiene 15 años y una vida llena de ilusiones para todos, porque Tommy es también mi inspiración.

 

Mi adorado Tomy:

Esperaba este momento de escribirte con mucho deseo y mucho amor. Buscaba muchas maneras de hacerlo y todas me llevaban al mismo tema: el éxito que te ha traído la vida y el que estoy convencida te deparará. Y es por eso que hoy, desde el fondo de mi corazón quiero insistirte en lo que tanto a ti y a tus hermanos les hemos repetido tu papá y yo sobre cual es el verdadero éxito en la vida y donde está “escondida” la verdadera felicidad.

Desde tu comienzo has sido lleno de sorpresas para nosotros. Después de haber perdido nuestro segundo hijo en un embarazo de un poco más de dos meses, tu papá fue becado en una universidad de otro país para hacer su especialidad. Entonces, a pesar del dolor de la pérdida y con la idea permanente de “verle el lado bueno a todo” pensamos que incluso había sido “mejor” que las cosas no se hubieran dado de esa manera, pues iríamos a vivir un año a otro lugar, el presupuesto económico era limitado y ya existía tu hermanita que demandaba no solo mucha atención sino dinero.

Alquilamos el apartamento y vendimos el carro para podernos ir. Cuando faltaban dos días para salir, inicie un sangrado y descubrimos que era nuevamente un embarazo y tenía la misma amenaza de aborto que había tenido en el anterior.

PLOP. No podíamos aplazar el viaje, tu papá no se iba sin mi y yo no podía permitir que esa oportunidad se perdiera, pero por encima de cualquier cosa, de cualquier comodidad, estaba esa ilusión de tenerte, de que vinieras a complementar nuestra familia, de sentir que esta vez nuestro segundo hijo iba a llegar.

Nos fuimos así y mientras tu papá se iba con tu hermanita de un año a buscar donde vivir, a alquilar y amoblar apartamento, hacer aseo y mercar, yo me quedaba solo contigo dentro de mi, en la cama de un hotel, quieta como nunca, pidiéndole a Dios que te quedarás ahí, pegadito para siempre.

Y así fue, te pegaste muy bien por un tiempo, pero a los 5 meses de embarazo cuando aparentemente estábamos ya tranquilos empezaste a acosar para salir (característica que aun conservas,pues eres callejero como yo). Era una amenaza de aborto que me obligó a estar en cama hasta el final y me limitó a ver caer las hojas del otoño y la nieve del invierno desde mi ventana.

Empezando Enero empecé a notar que algo no estaba bien, eras un bebé muy activo y te movías sin parar y de pronto sentí que tus movimientos eran menos y lentos. De urgencia consultamos al médico quien me hizo muchos exámenes los cuales salieron perfectos y en 8 días tendría cita de control de nuevo. Yo, terca como he sido, le dije a tu papá el regresar a la casa que aunque el médico podía ser una autoridad en el tema yo era la mamá, y que yo sabía que no estabas bien!
Era una situación muy difícil para tu papá, pues el como estudiante que era en ese momento, a pesar de ser ya ginecólogo en Colombia, no tenía permitido que pudiera tocar ninguna paciente. Su “instinto paternal” hizo que un ginecólogo del hospital le permitiera un espacio para el mismo hacerme la ecografia arriesgándose a una fuerte llamada de atención quizás si hubiera sido descubierto. Y fue así como tu papá, que tiene la mano de Dios que lo acompaña permanentemente con sus pacientes, se dio cuenta entonces que el líquido amniótico estaba muy poco y que había que sacarte urgente.
Vencimos la pena de tener que enfrentar a un prestigioso doctor de el hospital de la universidad para decirle que se le había escapado este pequeño “detalle” y como ya era tarde se programó entonces la cesárea a primera hora del día siguiente.

Naciste entonces en la mañana de ese 5 de Enero, en medio de una fuerte nevada y de luces de navidad todavía. Naciste sano, feliz, con esos ojos y esas pestañas mirando para todas partes y has crecido  así despierto e inquieto, con ganas de saberlo todo.

Nos has llenado de sorpresas, te gusta hacer las cosas a tu manera y ahí vas… Seguro, firme y apasionado como hasta el día de hoy. Cada día más parecido a tu papá en su inteligencia, en su recursividad, en ponerte grandes metas y en lograr todo lo que te propones y cada día mas parecido a mi en  tu chispa, tus amigos y tu alegría.

La vida te ha premiado mi amor con muchas bendiciones, además de crecer en una familia llena de amor para ti, la vida ha sido generosa en los talentos que te ha dado para lograr lo que quieres y encontrar el éxito. Aprendes fácil, muy fácil, Pero yo quiero recordarte hijo mío que esos regalos que Dios te da son para ponerlos al servicio de los demás y si que hemos aprendido como familia que el regalo más grande que tenemos es amanecer con vida y sonreirle a todo lo bueno y lo malo que pueda llegar. A ser capaces de disfrutar de la luz y afinar la mirada en la oscuridad para tropezar pero no caer.

Los números te favorecen, académicamente siempre has tenido un promedio superior, y en las vacaciones que trabajaste y ahora que empezaste un negocio has empezado a a tener contacto con el dinero. Quiero recordarte entonces mi amor que al contrario de lo que nos han vendido, allí no esta la felicidad! los números en la vida son muy importantes, pero lo son para contar que cada día es uno más de vida y de experiencia, para disfrutar cada segundo y sentir que estar al lado de los que amas vale oro. No hay mejor satisfacción que un alto resultado de un examen, pero no del tuyo, sino del que ganó ese compañero a quien tu le pudiste explicar antes, a quien dedicaste tu tiempo para que pudiera superar una dificultad que aunque no lo es para ti era muy grande para el; No hay mejor satisfacción que acumular dinero para cumplir sueños de otros, así como el que tu y tus hermanitos decidieron hacer con los ahorros de ustedes hace un par de años cuando a Ceci quien nos ayuda en la casa, un aguacero se llevó el techo de su casa. Para eso son los números mi vida, para darles ese debido valor y aunque nos sentimos orgullosos porque esos porcentajes existan pues son producto de esfuerzo, entrega y responsabilidad, queremos siempre que entiendas que el porcentaje de bondad, de mejores intensiones y de servicio a los demás que deberíamos trabajar todos los seres humanos todos los dias deberia estar por encima del 100%,y se que no es fácil, pero si la intensión existe hay un gran avance.

Tienes una gran facilidad con los idiomas, incluso cuando viviste a los 13 años por un semestre en USA te ganaste entre tus compañeros de grado 8 el premio del mejor estudiante en inglés, a pesar de ser ellos nativos. Ya pasaste tu nivel de Francés que te permite estudiar en cualquier universidad y llevas unos meses preparando tu italiano para seguir en un par de años con el portugués que supuestamente también dices quieres aprender. Nos encanta ver ese interés por saber más, nos llena de satisfacción ese esfuerzo por exigirte y aprender, pero ten presente amor que el lenguaje universal es el amor. Es la única manera donde todos los seres humanos podemos conectarnos con el otro sin barreras, donde todos entendemos lo que las demás personas sienten y necesitan, es ese idioma que manejado con los otros asertivamente da paz y mucha felicidad y cuando este idioma lo tienes en tu corazón Tomy, no como primera, sino como tu única lengua, puedes llegar al alma y a transformar la vida de todo aquel que tenga la fortuna de estar a tu lado, de aparecer en tu vida, y tu, que quieres ser médico a futuro si que lo vas a poder hacer!

La música nació contigo también, cuando empezaste a tocar batería a los 4 años, recuerdo que el dueño de la academia de rock me preguntaba que porque leías partituras, que donde habías aprendido si eras muy chiquito… Ni idea… Venían contigo, tocaste con fluidez un poco más de diez años y ya iniciaste el acordeón que de manera increíble lo has ido avanzando. Es una gran facilidad para tocarlos, lo has hecho también con pocas clases de guitarra que tomaste, aunque eso si, todo hay q decirlo, cuando repartieron el talento de la voz estabas dormido porque no te toco sino un poquito para poder hablar y se lo dejaste todo a tus hermanos.

Ahora Tomy, en la vida la música te la pones tu y la manera como quieras bailarla es tu decisión también. La palabra gracias será musica para tus oídos y todos los “Dios lo bendiga” como le dicen a tu papá sus pacientes será la frase que más te hará feliz cuando ejerzas tu profesión y te dará un sentido de vivir. Esa es la música que si tu deseas la vida tiene para ti y oirla con claridad y ademas la intensidad de su volumen está en tus manos.

Entonces hijo, quiero que al igual que tus hermanos, que también están llenos de talentos y bendiciones entiendan que en la vida, en la belleza, el poder, el dinero… En esas cosas donde nos dicen está la felicidad …no está, no es real!! por el contrario, entregarles ese poder a ellas no te van a permitir gozar de las grandes y pequeñas cosas de la vida, porque si algún día tu existencia, considera que debes aprender y toma prestadas alguna o algunas de ellas quedaras sin sentido de vivir. Sin norte y sin motor.

Tu, más que nadie has aprendido la lección tan bonita y tan potente que nos ha dejado esta enfermedad como familia. Como nos ha despertado en ese saber que la felicidad está en mirarnos cada día que amanece y saber que estamos los unos para los otros. Como nos ha ayudado a comprender que la alegría, La paz y el amor son cosas que el dinero nunca podrá comprar y que somos dueños de trabajar para mantenerlas vivas en cada uno de nosotros a pesar de las circunstancias.

Hemos aprendido también que el poder más grande no lo dan los premios, ni los cargos profesionales ni el lugar que ocupes en la sociedad, el poder más fuerte es el que hay dentro de ti para enfrentar tus propios miedos y tus angustias, para acompañar a los demás, para ser luz para quienes te necesiten. Debes tener presente que nada ni nadie puede ser superior al poder que tu mismo tienes sin olvidar nunca que eso jamas nos da derecho a estar por encima de nadie, a sentirnos superior a los demás y que la humildad debe acompañarnos cada día para recordarnos que todos somos iguales e importantes en esta vida.

Por eso mí amor entenderás que a veces cuando llegas con los premios y nos dices a tu papá y a mi que pareciera que no nos importaran por la forma como los recibimos, sea la oportunidad de recordarte que nos sentimos muy orgullosos, que nos llena de satisfacción como tu y tus hermanos han respondido a los regalos que la vida les ha dado, pero queremos que entiendan que lo que más orgulloso que nos hace sentir a nosotros y debe hacerte sentir a ti, es ver el gran ser humano que eres, la capacidad que tienes de revisar en tu interior, observarte y darte cuenta donde debes mejorar para ser un ser humano integral. Tu interés de trabajar cada día para que tus hermanos, nosotros, tu familia, tus amigos y quienes trabajan con nosotros, puedan disfrutar de una compañía como tu y sobretodo como puedes darles felicidad a sus vidas. Recuerda “no es lo que somos, es lo que proyectamos” y tu viniste a este mundo a dejar huella.

Gracias amor por esta compañía cercana en este camino que ya termina,  porque tu atención y comprensión siempre ha estado ahí. Gracias porque a tus 15 años has entendido el verdadero valor de las cosas y siento que trabajas por ello, porque en compañía de tus hermanos haces que levantarme cada día tenga un mayor sentido.

Gracias también porque fuiste apoyo firme en mi enfermedad, fuiste fuerte, muy fuerte y me acompañabas y aconsejabas con una madurez superior a tu edad. Siempre fuiste sincero con todo y para mi era muy valioso todo lo que me decías. Recuerdo que días antes de perder el pelo, un día me medí una peluca que me habían prestado, quería ensayar como se sentía y como iba a verme. Salí al cuarto donde todos estaban sentados y ninguno lo esperaba. Hubo un momento de “shock” pues la verdad me veía como Mafalda, y mientras tu papá y tus hermanos con sonrisa fingida me decían que se me vería divina, tu no dijiste nada y me miraste fijo por varios minutos, al final me abrazaste y fue el único día que te ví llorar de verdad con dolor, con complicidad…  fue la única vez, pero tenías que hacerlo, tu ya entendías lo que significa el pelo para una mujer y en este caso era tu mamá. Por fortuna no la usé, siempre te parecí hermosa con mi calva brillante y aprendiste además que a veces podemos ser diferentes a los demás. Que a veces podemos voluntaria o involuntariamente ser el “parche” y no pasa nada!

Gracias mi vida porque el primer día de quimioterapia me mandaste con tu papá una carta hermosa con una cadenita y el árbol de la vida. Gracias porque estancaste mis lágrimas esa noche que me descubriste llorando escondida en el vestier cuando todo esto apenas comenzaba y lo mantuviste en secreto como te lo pedí, gracias porque volviste a estancarlas con lo que me dijiste cuando giré en el espejo el día que me rapé… y gracias porque existes, porque disfruto tanto de tu compañía y porque se que cuidarás de tu papá, tus hermanos y de mi toda la vida porque me lo prometiste y porque tu Tomás, al igual que tu papá cumplen sin esfuerzo todo lo que prometen.  Que bendición tenerte!

Te amo profundamente,

La mamá

27- A punto de terminar…

Selfie quirófano

Selfie quirófano

Hace pocos dias tuve mi ultima cirugía, debía realizarme el cambio de las prótesis expansoras a las reales, sacarme los ovarios para no estar ahí “durmiendo con el enemigo” y corregir una hernia umbilical. Una cirugía “combo agrandado” con plástico, internista y ginecólogo a bordo.

No veía la hora de que llegara ese día, iba FELIZ pues para mi esa cirugía era dar por terminado este tiempo de mi vida donde el cáncer era el dueño del control. Donde el horario, la alimentación, el ejercicio y el sueño había sido “tomado” por él así yo no lo quisiera.

Días antes tuve unas vacaciones con mi esposo, estaban planeadas hace casi un año y en teoría para ese momento yo ya habría terminado y sería un motivo de celebración. Aunque el tratamiento, las cirugías y demás cosas tuvieron que moverse por múltiples razones, digamos que el viaje fue una celebración previa al cierre de esta etapa y pienso que fueron esos días de descanso los que ademas me hicieron “hacerle ganas” y recibir con tanta alegría lo que iba a vivir.

Si señores, alegría, aunque parezca increible llegar a un punto de la vida donde nos sentimos felices y agradecidos por poder entrar a una sala de cirugía, así la misma implique volver a cargarse de paciencia, de fuerza y de valentía. En realidad es sentir esperanza porque allí vemos “el futuro”…la vida que nos queda…

No es fácil, implica soportar incomodidades físicas, depender de alguien que te ayude y soportar una buena dosis de dolor en el cuerpo y en el alma, porque no existe ningún momento en la vida que mas se extrañe la mamá que cuando se está enfermo y acostumbrarse a que la de uno te acompaña desde el cielo seguramente requiere de un buen tiempo. La verdad hay que hacer un gran esfuerzo para entender que a esa persona que más te quiere en la vida ya le correspondía trascender y para poder tenerla como compañía espiritual tendrás que renunciar a sus abrazos, sus besos, sus llamadas, sus oraciones y su cuidado diario, para que lo haga desde otra dimensión, superior, para que esté más cerca que nunca así no lo sientas y para que esté EN TI, no contigo…algo así como el amor de Dios.

La cirugía era a las 7:00am, radiante, como si fuera para un paseo salí de mi casa.
Llegamos a la sala de preparación y aunque la gente de la clínica es muy especial, ese olor de “limpio” de hospital me empieza a llenar de miedo, me esconde las venas , mis dedos se ponen frios y empiezo a temblar. Siempre es igual.
Pero…esta vez no fue así, yo iba TAN feliz de sentirme “al otro lado” que mientras estaba en la sala de preparación estuve oyendo musica con mi celular y a pesar de que mi marido estaba ya en “modoquirófano” (serio y alerta), me permitió que siguiera con el.

Llegó entonces el momento del cateter que es mi mayor temor, lograron ponerlo en el primer intento que no era lo usual y no me saco lágrimas esta vez, pues es de las pocas cosas que me hace llorar. Casi de inmediato llegó la aplicación del sedante para pasarme al quirófano.

Hasta ahi llegue yo, o mejor dicho, llegó mi conciencia. A partir de ese momento no me acuerdo de nada incluso no me acuerdo ni de la llegada a mi casa varias horas después de despertar.

Es alli entonces donde de manera maravillosa empieza mi inconciente a relucir. Estaba “en las drogas” literalmente, absolutamente trabada y sin control de mis acciones y de mis pensamientos. Ese momento de tanta vulnerabilidad donde sale lo real, ese “indio” que todos llevamos dentro, lo que los seres humanos tenemos oculto, incluso muchas veces lo que no queremos que nadie vaya a conocer. Ese momento donde no hay filtros y nuestros miedos, angustias…nuestras emociones en general están totalmente al descubierto, podría decirse entonces que: “los niños, los borrachos y los anestesiados siempre dicen la verdad”.

Pues yo FUI FELIZ, me cuenta mi esposo que una vez me entraron al quirofano y me di cuenta que había música le pedí al anestesiólogo que pusiera la canción:”Happy” de Pharrel Williams y acostada, incluso amarrada en la camilla, empece a moverme y a cantar a su ritmo. Además, después dije que nos tomaramos una “selfie” ( una foto tomada por uno mismo) en compañia del anestesiologo, el plástico y mi marido quien siempre entra al inicio de las cirugías pero se sale una vez va a empezar.

Tengo que confesar que cuando supe la lora que había dado, sentí “pena ajena” de haber tenido ese comportamiento en medio de tanta gente desconocida. Sentí pena con mi esposo de imaginarme la fuerza que debió haber hecho, el que es tan puesto en orden, tan organizado y riguroso. Tan controlado.

Pero, a los pocos minutos, cuando “cambie el observador”, me sentí TAN feliz pues me di cuenta que la decisión que tomé desde el comienzo de ser feliz a pesar de todo, de verle el lado amable y recibir con alegría todo lo que llegara, de no entregarle mi alegría a una enfermedad definitivamente era mas que una decisión… Era una realidad que se siente en mi cuerpo, en mi alma y en mi mente consciente e inconsciente.

Esa es mi vida hoy despues de este cáncer, mas feliz que nunca. Y así puede ser la vida cuando miramos la adversidad con otros ojos y buscamos esa luz asi sea pequeña en momentos de oscuridad. Claro que han existido momentos que han sido diferentes, que no han sido para cantar y bailar, sería imposible que no fuera así cuando te enfrentas a una enfermedad que compromete la vida y cuando vas viendo la gente que se muere alrededor por no haber llegado a tiempo. Pero ese no ha sido el común denominador, como lo he dicho varias veces y lo repito, esa frase que dice:”El dolor es inevitable, el sufrimiento es opcional”… Es una decisión.

Hoy, después de estar una semana acostada, con las limitaciones de mis tres cirugias, con dolores, incomodidades y cicatrices tengo más felicidad que nunca! Tengo mi corazón lleno de vida y esperanza y recibo los dias y años que vienen que serán muchos más especialmente el día de mi cumpleaños #45 que será mañana y que sin duda celebrarlo ya es más significativo que antes.

Hoy veo desde mi cama en la montaña en estos dias de tanta lluvia y oscuridad ese rayito de luz que me da calor.

Hoy veo sobretodo en la mirada de mi marido y mis hijos cada dia que amanece que vivir vale la pena.

Hoy siento que los miembros de mi familia y los amigos que me han acompañado tienen más valor que nunca.

Hoy siento que paradójicamente por medio del mas profundo dolor descubrí lo que es la verdadera alegría!

Gracias vida por esta oportunidad de empezar a vivir lo que es la verdadera felicidad soy feliz, MUY feliz!

*video en el quirófano: http://youtu.be/XAoP0Jfc5Uk

17- Martha Alzate

Martha lleva muchos años vendiendo flores en el cementerio, y aunque de alguna manera ha vivido cerca de la muerte, el cáncer de mama no ha sido para ella motivo de dolor,por el contrario su alegría sigue representando la vida y el color de las flores que ofrece a sus clientes.

Se sorprende eso si, como algunos batallamos con la vida y otros no la aprovechan

Esta es un linda historia:

https://www.youtube.com/watch?v=ClI6GLKfjwE&index=18&list=PLabQ9okQ22Ym20RcFo8kth_miwBuAqg4X