17- Una mujer sin pelo en la calle…

Es muy simpático ver la reacción de las personas en la calle, aquellas que no te conocen, que no tienen ningún vinculo afectivo contigo y que ven pasar una señora “muy rara” sin pelo.

Si viviera en Los Ángeles, si caminara por Hollywood creerían que estoy estudiando actuación, rodando una película. Pero, acá en Medellín-Colombia, la ciudad donde todos tenemos carros plateados, desayunamos con arepa , nos vestimos y nos maquillamos igual ser “diferente” tiene su precio.

Recuerdo con cariño, que aproximadamente un mes antes de haber sido diagnosticada, estaba con una persona de edad, muy cercana a mi y estábamos en un restaurante con mi familia.  Cuando salíamos una mujer calva se acercó a saludar a alguien que estaba con nosotros.   En ese momento, mientras ellos dos hablaban, me dice:

“ Definitivamente si hay mujeres ya muy raras, como sale a la calle una mujer así sin pelo” a lo cual yo dije: “No será que está en algún tratamiento?” y ella respondió: ”Si será? (segundos de silencio)… hay que pesar!(con voz de remordimiento)”

Y lo recuerdo con cariño y agradecimiento porque fue una manera muy clara de entender anticipado lo que generaría en los demás, las reacciones que podrían presentarse y de igual manera entender y aceptar desde el amor  cualquier comentario imprudente que pudiera surgir.

No me gusta generar lástima ni ser el centro de atracción, precisamente por esta razón salir sin peluca iba en contra de esos dos “principios” , pero me pudo algo diferente, me pudo algo mas potente que era enfrentar mi propio ego, ser capaz de demostrarme que no importaba el que dirán, lo que me sucedía no había sido mi elección y querer ocultarlo no facilitaría las cosas. Además, esto sería consecuente con aquello que les repito a mis hijos adolescentes constantemente sobre tener que enfrentar ser el “único” ser “el parche” porque la decisión que se tome sea diferente a la de los demás y aunque muchas veces no es para nada divertido ”Es maluco, pero toca” como dice la mi sobrinita.

Todo estaba planeado para usar la peluca, incluso mi socia y yo tendríamos un “código de señas” para que ella o alguna de las “triparchicas” me dijeran si la tenía torcida en una reunión de un cliente. Nos reíamos de solo pensar en ese escenario.

Y como la idea ha sido gozarlo todo, tenía además de la peluca de mi propio pelo, otras 3 que me habían prestado porque iba a “cambiar de looks” dependiendo del día, estaba hasta entusiasmada con el cuento… juraba que iba para una fiesta de disfraces!

Cuando llegó la hora, cuando ya no era juego, cuando debía estar ya sobre la  piel sensible de la cabeza afeitada, me pareció una corona de espinas; Sentí que sería esclava de ella, si alguien llegaba a mi casa tendría que correr a ponérmela y mi tranquilidad dependería de su uso.

Envidié las personas que tienen la capacidad de soportar ese tipo de cosas pues a mi todo me estorba, en los zapatos, en la ropa, a veces tengo que cortar las marquillas de las camisas, por eso tal vez no me acostumbraría fácil  y usarla y sentirla permanentemente sería recordarme mi situación.

Entonces me “tiré al ruedo”. Y aunque los primeros días no fueron fáciles ya me acostumbré y ya la gente a mi alrededor dice que no se imaginan a Lina con pelo.

Para evitar “basuritas en el ánimo” como decía Mafalda, cuando iba al baño y tenía que lavar las manos , evitaba mirarme al espejo, yo sabía que me terminaría acostumbrando pero el tiempo se encargaría y yo tenía que ayudarle.

A sido muy simpático, hay todo tipo de comentarios y aunque no puedo negar que al comienzo notar los codazos de la gente me arrugaban un poco el corazón, hoy, yo no sé si ya no tienen codos o que pero o no lo hacen o ya me desentendí tanto del tema que ni lo noto.

Hay comentarios que causan risa, aquellos de niños, adultos mayores o uno que otro poco afortunado en neuronas que pregunta porque me motilé así. A los últimos hay que ponderarles lo valientes que son al hacerlo, pues muchos lo pensarán y se quedarán con la intriga.

He tenido que responder cosas diferentes, a una persona de la familia  muy mayor que me lo pregunto le respondí con cariño: “ Tenía las punticas del pelo muy feitas, entonces mi marido me las motiló.  Eso sí, te lo recomiendo como ginecólogo, porque como peluquero no le vas a poner la cabeza, mírame como me dejó!”

A otros, los del último grupo, les digo que un día con mucho calor me dio “el arrebato” y me tusé y ahí la cara de admiración es TOTAL, les parezco la MAS valiente, la mas radical, la mujer maravilla…

Pero los comentarios estimulantes y de admiración son mayoría.  Personas que no conoces que te dicen en un almacén, en un restaurante que admiran la valentía, la personalidad incluso hasta la forma de la cabeza. Personas que a veces no te hablan pero que con la sonrisa te lo dicen todo, con un dedo hacia arriba, con una matada de ojo…es realmente gratificante.

Un día tuve una experiencia hermosa.  Tenía tal vez un par de días de rapada y estaba mercando. Cuando llegué a la caja registradora se me acercó una señora de unos 50 años y me dijo:

“Señora, discúlpeme, tengo que decirle algo: Hace varios días me diagnosticaron una enfermedad que se me va a caer el pelo totalmente (me mostró ya todos los calvos que tenía), yo estaba muy deprimida en mi casa, en mi cama. Vine hoy al mercado porque se me acabó un medicamento y tenía que tomarlo.

Había definido que no volvería a salir y que sin pelo nunca mas podría ser feliz. Y  sabe qué? Mi Dios me la puso acá! yo la vengo siguiendo hace rato… y la veo tan sonriente, tan tranquila, tan feliz!.   Sabe que señora? Verla a usted me cambio la vida, me volvieron a dar ganas de vivir y yo voy a ser feliz así como usted; Voy a salir a la calle sin pelo y voy a agradecer que estoy viva!” .Me dio un abrazo acompañado de “Que Dios me la bendiga y se fue”.

Yo quedé en shock, pagué rápidamente, me senté en el carro y me puse a llorar. Miré hacia arriba y le agradecí a Dios porque empezaba clarificarme el “para que” que hace tantos días le estaba pidiendo.  Me sentí plena, todo estaba saliendo como El lo había planeado y seguro era solo el comienzo de su voluntad.

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8 thoughts on “17- Una mujer sin pelo en la calle…

  1. Cada vez aprendo más de ti, Bendito Dios que les dio semejante mamá a tus hijos!!! Te guardo en mi corazón con el más significativo agradecimiento al Señor por tener la suerte de conocerte y compartir contigo momentos especiales.

  2. Doña Lina, realmente valoro y admiro su valentía ya que conozco de primera mano todo este complejo proceso del cáncer, me gustan mucho sus palabras y es maravilloso el buen sentido del humor que tiene al momento de contar tan angustiosa experiencia.
    Le deseo pronta recuperación 🙂

  3. Sos hermosa! Y sin pelo aún más!!!!! No sólo cambiaste la vida de esa señora, sino la de muchos otros, que como yo si algún día tengo qe enfrentar alguna enfermedad de este tipo o cualquier otra situación así de dura, con seguridad serás mi primer ejemplo a seguir!!!!
    Te quiero desde el fondo de mi corazón!!!!

  4. Me emociona tu blog, tu manera de narrar es totalmente genuina, se lee la emoción con la que escribes. Se nota que detrás de todo este “desafío” hay como una especie de “inspiración divina”; algo muy grande que te esta conduciendo a que cada que vas descodificando todo esta nueva experiencia, puedas tocarle la vida a muchas otras personas, estén o no enfermas. Y eso es porque la alegría es contagiosa, porque todos vivimos con tantas ganas de vivir felices y frente a una postura como la tuya frente a tu proceso, todo problema, o malestar, se hace pequeño. Todo en el vida es cuestión de enfoque, de hacernos mas conscientes de lo que sentimos, de vivir mas en control de la emociones, ser nosotros quienes mandamos en ellas y no al reves. Siempre te he querido mucho Linis pero es admirable como has crecido!
    Ya no solo tienes una personalidad expansiva mi amiga, sino que eres pura sustancia y puro sabor como el caldo Maggi.

  5. Lina, desde que te empecé a ver en diferentes medios de comunicación, me interesé mucho en tu historia. Hace un año, perdí a mi hermana Liliana quien habiéndole puesto el pecho al cáncer, perdió su batalla. Lamento que ella no te hubiera conocido, que no hubiera conocido este blog. Estoy segura de que este, cambiará la vida de muchas personas y a lo mejor, esta es tu misión, el sentido de tu enfermedad, el para que de tu dolor. Recibe mi abrazo, lleno de admiración. Que Dios te bendiga y te de mucha salud y energía para que sigas ayudándonos a enfrentar con fuerza esta enfermedad.
    Mónica Echavarría

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