20- Quimioterapias Blancas

Siempre me dijeron q las quimioterapias blancas eran mucho mas fáciles, que no caían duro al estomago y esa sensación de pesadez y vomito no existía.

Sin embargo yo iba con la ansiedad de lo desconocido, con fe en que así seria pero la verdad no creí que fuera tan fácil.

La primera sesión es un poco mas demorada a las que vendrán más adelante pues tienen q pasar el medicamento Paclitaxel lentamente y esperar la reacción del cuerpo.

Iba preparada psicológicamente para 7 horas y por eso llegue a las 10:00am y no a las 2:00pm como suele ser siempre.

Iniciaron el medicamento a tiempo y a las 3:00pm ya todo estuvo listo! 5 horas que pasaron volando porque, para evitar alergia me ponen un hidroxicina, que da un sueño profundo y que continué cuando llegue a mi casa por dos horas mas.

Ya las sesiones normales duran aproximadamente 3,30 horas casi la mitad de las rojas que duraban alrededor de 5,30 horas.

Lo único que lamenté por haber sido más corta de lo esperado y por estar dormida, fue perderme la visita de mis amigas que disfruto tanto, pues a una que estaba allí conmigo me le dormí en mitad de conversación, y las otras que llegaron justo cuando salí.

Inicie con una dosis de 50% de hidroxicina, pero debido a la buena reacción del cuerpo ya lo bajaron a lo mínimo posible: 25%.  Hoy en día me da sueño, me emborracha, pero no me voy tanto para los lados al caminar como antes.

La sensación física de ese día y los siguientes es perfecta, incluso he tenido fiestas esas mismas noches pues las empecé en plena navidad, un verdadero “after quimio”.  Eso si, nada de trago ese día, ni una copa de vino, pues aunque no esta restringido del todo no me interesa poner a mi hígado a trabajar mas de la cuenta y a pesar de que me encanta, el mismo cuerpo me lo rechaza.

Con respecto al vino quiero aclarar que cuando le pregunté al oncólogo si podía tomarlo me respondió con ese modo de ser tan alegre y tan especial que tiene lo siguiente:” Y vos crees querida que en Francia no les da cáncer de seno o que?”. Me encantó esa respuesta!

Mi preocupación mas grande era el sobrepeso, por tener sesiones semanales con 20 gms de esteroides es posible aumentar el apetito y retener mucho líquido.  El oncólogo me dice que “le autorice unos 5 ó 6 kilos de mas” que una vez termine las 12 semanas en mes y medio posiblemente el cuerpo solo lo habría eliminado. Por otra parte existe otro efecto secundario del esteroide que me parecía grave, que es el aumento del apetito… Ahí si el tema no era tan fácil si a eso le sumamos los postres y dulces de navidad, la natilla caliente y las hojuelas, me preocupaba enormemente  terminar Diciembre haciéndole honor al buñuelo.

Afortunadamente no ha sido así, fueron bajando los esteroides poco a poco cada sesión porque el cuerpo lo permitió y ya están en 4 mgs que es lo mínimo.

Además estoy haciendo mucho ejercicio cardiovascular que me sirve para cuerpo y alma, el tema del apetito no ha sido tan fuerte y la retención de líquido tampoco.

En la mitad de las sesiones blancas que llevo 6/12 tan solo he aumentado un kilo. Me siento feliz, quedé en el 30 % de las mujeres que no se engordan. Definitivamente en estos casos siempre hay que apuntarle al porcentaje que uno quiere, así sea el menor, el más difícil, pero para la mente todo es posible.

He tenido unas consecuencias incómodas pero muy manejables. La sequedad de la piel es permanente, para ello hay que usar una humectante de mayor densidad en cara y piel, pues la sensación de resequedad no es muy cómoda especialmente cuando es alrededor de los labios y con tan solo vocalizar duelen y se abren hasta el punto de sangrar, para ello hay algunas recomendaciones que me han hecho que han sido útiles.

También apareció un hormigueo en manos y pies, aumenta cuando el día requiere mucho el uso de los teclados, es una incomodidad pero nada del otro mundo, basta moverlos,  descansar un rato del teclado y punto.

Por otra parte llegan unas “olas de calor” muy simpáticas, son respuesta a la menopausia que se adelanta por el tratamiento, yo supe recientemente esta noticia, poco agradable por cierto, pues para mi la menopausia era igual a vieja, y no tenía ni idea que eso pudiera pasar.

No haber querido conocer antes los efectos de nada ha sido una excelente decisión, me gusta ser ignorante en el tema, vivir el hoy y si siento algo diferente pregunto y me dicen si es normal o no, siento que conocer previamente las consecuencias podría sugestionarme y empezar a sentir síntomas antes de tiempo y eso no ayudaría para nada.

Así me ha parecido perfecto, todo llega como una sorpresa!

Esa ola de calor es fuerte, llega de imprevisto y me siento como un globo de navidad que le prenden una mecha. Es un calor que sube hasta la cabeza, la calienta fuertemente, la hace sudar por segundos y pasa.  Por la noche me despierta de la cama porque en ese momento no soporto ni una sábana, pero a los segundos estoy perfectamente bien.  Es fácil para mi que no tengo peluca, considero a mis “colegas” que la usan, debe ser difícil en esos casos.

Empecé entonces así mi descenso en las quimioterapias, increíble como el tiempo corre a nuestro favor cuando hay aceptación! Tres meses con las rojas y 3 meses con las blancas, rápidamente serán pasado y mi pelo volverá a nacer, no me la creo!

Por ahora, mientras veo en Facebook las vacaciones en Facebook de todos mis amigos, que van desde del mar hasta la nieve, yo estoy disfrutando mis vacaciones bien originales en el “tiempo compartido” todos los viernes en el oncológico hasta el 28 de febrero. Ya ayer tuve mi 6 sesión de 12, me parece increíble que a partir de la otra semana las contare en una mano y siento que ya se viene acercando el día que termine para celebrar como nunca!

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19- Regalos de Navidad

En estos días alguien me pregunto:

– “Que le estas pidiendo al niño Jesús?”

Y yo le respondí algo que me respondió mi hijo cuando tenía como 6 años y casi me chiflo:

– ” tranquila mamita, EL YA SABE…”

El estaba en la edad donde quería “poner a prueba al niño Jesús” había mucho ruido alrededor de cual era su verdadera identidad y seguro el quería corroborarlo.

No fue fácil tener su respuesta, de hecho no me la dio a mi, tuve que mandar una serie de investigadores (sobrinos) para que de manera inteligente lo lograran y aunque tampoco fue fácil aun así un par de días antes pudieron saberlo.

Ahora, en este caminar aprendí que esa frase tiene más de “largo que de ancho” y va más allá de la bicicleta que mi niño quería.

Cuando el recibió, al lado de su cama con un moño rojo y un casco, creyó que simplemente se montaba y salía como el comercial de televisión: saludando con una mano, disfrutando el paisaje y sonriendo.

No tenía ni idea que venía acompañada de caídas, raspones, esfuerzos, miedos, angustias de saber si lo lograría o no, temor a enfrentar un posible fracaso, vergüenza a que lo vieran caer o vieran sus raspones…

Tal vez, si el hubiera sabido todo lo que venía detrás de esa bicicleta, se había inclinado por un lego o un transformer inofensivo que no lo “haría sufrir”.

Finalmente logró lo que quería: manejar su bicicleta con seguridad, con tranquilidad y recibir la ayuda de otras personas (llamadas padrino y papá) que con todo el amor y la paciencia lo sostuvieron, empujaron y acompañaron por horas en ese paseo de enseñar a montar en bicicleta sin llantas.

Estas personas con el amor que lo hicieron, lograron que el pudiera experimentar el placer de cumplir su sueño y de confiar en el y algo muy importante: disfrutar desde la bicicleta del paisaje y sentir emociones de placer que nunca había sentido sin estar montado allí.

Algo muy similar nos sucede en la vida, con estos regalos llamados enfermedad que nos dan al revés, no tienen empaque bonito, para nada, por eso ninguno los queremos comprar, ni  que se los den a quienes queremos y mucho menos dárselos a alguien.

Hoy, me mandaron este regalo llamado cáncer, al principio no entendí muy bien, quizás no lo agradecí como debía, pero alguien que había pasado por eso me dijo que era un regalo y le di la oportunidad de mirarlo así; y aunque existen raspones, caídas y muchas cosas que no son chéveres, con la ayuda de quienes te empujan con amor y paciencia (como en la bicicleta), con la ayuda de esos que te levantan y te sanan las cicatrices del cuerpo y el alma el regalo final es maravilloso.

EL SABE, por eso recibimos estos regalos, por eso ya la vida es diferente y disfrutamos y valoramos como nadie cualquier manifestación de amor en nosotros y en los demás; por eso existe una intensión permanente en nuestro corazón de vivir cada día como si fuera “MI ultimo día” (como dice la canción de Tercer Cielo) y de saborear cualquier día, meses y años de vida que vienen.

No todos los regalos vienen bien empacados. Pero como …EL YA SABE  los manda empacados diferente, además, escoge a quienes mandárselo, que tan especial!           Me siento privilegiada, somos pocos los elegidos y los que a partir de ese momento vivimos mejor si no nos concentramos en los raspones que genera sino que nos preocupamos por disfrutar del placer de la brisa y ese “fresquito” que sentiremos por dentro y por fuera el resto de nuestra vida al estar “montados allí”

Yo se que EL SABE y doy fe!

 

 

18- Primer Cumpleaños

Pocas personas tenemos la fortuna de celebrar de manera consciente el primer cumpleaños.

Cuando se vuelve a nacer  a los 44 años, cuando abrimos los ojos el día de ese cumpleaños que por algun momento “vimos borroso” la felicidad es superior. Ya me rio de eso, pero esos primeros dias de Agosto donde no habia claridad del compromiso de la enfermedad en el cuerpo, donde sentía que tenía “orden de captura” de la funeraria Betancur, el mes de Noviembre parecía muy lejos.

Recuerdo que empezando el día de mi cumpleaños, serían talvez las 3:00am, hora que regularmente me despierto, voy al baño y vuelvo a dormir, sentí una alegría diferente; 18 de noviembre, segun mi cédula mi cumpleaños #44, según mi corazón el primero.

Me sentí físicamente perfecta, era el tercer dia después de la quimioterapia, se suponía que debía estar mas indispuesta  (como había incluso sido en las anteriores) pero yo me había programado espiritual y mentalmente para que no fuera así, me había visualizado completamente sana y feliz y había sentido la emoción en mi cuerpo de levantarme tan bien. Nuevamente la fe + el PNL funcionaron!

Me reía sola, me felicitaba a mi misma y sin pensarlo tuve lágrimas de emoción.  Me sentí mas viva y mas sana que nunca, Dios me había regalado esta oportunidad … Que delicia vivir!

Me volví a acostar emocionada, agradecida con El, con la vida, con mi papá y mi mamá que me permitieron existir, con la alegría que heredé del primero y la generosidad que trato de emular de la segunda (aunque mucho me falta) . Son por ellos y para ellos por quienes también venimos a este mundo, Pensé mucho en su amor hacia mi, en ese amor que duele por un hijo, sentí que seguro han sufrido por “la niña” de la casa pero espero hayan sentido mi tranquilidad también de que todo va a salir bien. Agradecí infinitamente poder tenerlos conmigo ahora a sus 84 y 80 años y sentir su compañía en este camino, nada como el amor seguro y desinteresado que sabe uno recibe de sus papás.

Me volví a dormir sonriendo y a las 6:30 am llegaron mis hijos a la pieza con el desayuno, las cartas que no me pueden faltar y los regalos. Aunque era un lunes llegarían tarde al colegio; El papá, que fue criado en una “academia militar” y según nuestros amigos esta casa es un campo de concentración,  definió que podían faltar las primeras horas de la mañana pues  no todos los dias se celebra el primer cumpleaños de la mamá!

Hice un esfuerzo por comer  algo pues esos dias la comida no me provoca y después: TODOS a la cama! Para mi el mejor regalo, siempre he disfrutado ese escaso momento cada que se puede, y digo escaso pues el tiempo de mi esposo, Ginecólogo, dedicado a la reproducción humana, depende de la ovulación de sus pacientes (yo incluso podría asegurar que el aparato reproductor femenino viene programado para ovular: domingos, festivos, 25 de diciembre y 1 de enero).

Se fueron los “niños” pero mi esposo no fue a trabajar. Quienes lo conocen saben lo que eso significa para el, quería quedarse conmigo y cumplir una promesa que me había hecho el día que supimos perdería el pelo y que había quedado reservada para ese día. Sin problema alguno cogió el mismo la máquina con la que me rapó e hizo lo mismo con su pelo. Para mi no era necesario, pero según el : “Linda, promesa es promesa”  Un gesto hermoso de amor, solidaridad y palabra, así como todo lo de el!

El día no pudo ser mejor, una tarde de masajes para el cuerpo y para el alma, mensajes llenos de afecto, las flores que disfruto tanto, las llamadas cargadas de amor, el cumpleaños feliz y las mañanitas cantadas a “viva voz”por telefono y al final del dia la visita de familia y amigas del alma.

Un cumpleaños mas para muchos, para mi EL cumpleaños, el día en que le prometí a Dios que le agradeceré por cada amanecer y cada atardecer, le agradeceré porque siento, respiro, veo y  camino, cosas que creemos nos merecemos pero que no son así.

Ademas le prometí que daré lo mejor que pueda de mi para ser mejor ser humano, para ser mejor miembro de familia, esposa, mamá y amiga.

Le prometí que seguiré en esta lucha feliz y sonriente, que seguiré recibiendo con amor y aceptación cada momento “diferente” que me toque vivir.

Le prometí que le pondré el alma a ayudar a otras personas que viven esta situación para que puedan “cambiar el observador” y ver las cosas buenas que hay detrás de esta experiencia y así su camino sea mas fácil.

Y le agradecí fuertemente por esta enfermedad, este regalo de vida que me dio, porque sin duda las horas, dias, meses o años que solo El sabe me queden de vida, los viviré mejor que nunca; Eso si, le pedí con firmeza que me mejore el clima porque se me esta congelando la cabeza!

Gracias Dios por tu regalo con lazo rosa!

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17- Una mujer sin pelo en la calle…

Es muy simpático ver la reacción de las personas en la calle, aquellas que no te conocen, que no tienen ningún vinculo afectivo contigo y que ven pasar una señora “muy rara” sin pelo.

Si viviera en Los Ángeles, si caminara por Hollywood creerían que estoy estudiando actuación, rodando una película. Pero, acá en Medellín-Colombia, la ciudad donde todos tenemos carros plateados, desayunamos con arepa , nos vestimos y nos maquillamos igual ser “diferente” tiene su precio.

Recuerdo con cariño, que aproximadamente un mes antes de haber sido diagnosticada, estaba con una persona de edad, muy cercana a mi y estábamos en un restaurante con mi familia.  Cuando salíamos una mujer calva se acercó a saludar a alguien que estaba con nosotros.   En ese momento, mientras ellos dos hablaban, me dice:

“ Definitivamente si hay mujeres ya muy raras, como sale a la calle una mujer así sin pelo” a lo cual yo dije: “No será que está en algún tratamiento?” y ella respondió: ”Si será? (segundos de silencio)… hay que pesar!(con voz de remordimiento)”

Y lo recuerdo con cariño y agradecimiento porque fue una manera muy clara de entender anticipado lo que generaría en los demás, las reacciones que podrían presentarse y de igual manera entender y aceptar desde el amor  cualquier comentario imprudente que pudiera surgir.

No me gusta generar lástima ni ser el centro de atracción, precisamente por esta razón salir sin peluca iba en contra de esos dos “principios” , pero me pudo algo diferente, me pudo algo mas potente que era enfrentar mi propio ego, ser capaz de demostrarme que no importaba el que dirán, lo que me sucedía no había sido mi elección y querer ocultarlo no facilitaría las cosas. Además, esto sería consecuente con aquello que les repito a mis hijos adolescentes constantemente sobre tener que enfrentar ser el “único” ser “el parche” porque la decisión que se tome sea diferente a la de los demás y aunque muchas veces no es para nada divertido ”Es maluco, pero toca” como dice la mi sobrinita.

Todo estaba planeado para usar la peluca, incluso mi socia y yo tendríamos un “código de señas” para que ella o alguna de las “triparchicas” me dijeran si la tenía torcida en una reunión de un cliente. Nos reíamos de solo pensar en ese escenario.

Y como la idea ha sido gozarlo todo, tenía además de la peluca de mi propio pelo, otras 3 que me habían prestado porque iba a “cambiar de looks” dependiendo del día, estaba hasta entusiasmada con el cuento… juraba que iba para una fiesta de disfraces!

Cuando llegó la hora, cuando ya no era juego, cuando debía estar ya sobre la  piel sensible de la cabeza afeitada, me pareció una corona de espinas; Sentí que sería esclava de ella, si alguien llegaba a mi casa tendría que correr a ponérmela y mi tranquilidad dependería de su uso.

Envidié las personas que tienen la capacidad de soportar ese tipo de cosas pues a mi todo me estorba, en los zapatos, en la ropa, a veces tengo que cortar las marquillas de las camisas, por eso tal vez no me acostumbraría fácil  y usarla y sentirla permanentemente sería recordarme mi situación.

Entonces me “tiré al ruedo”. Y aunque los primeros días no fueron fáciles ya me acostumbré y ya la gente a mi alrededor dice que no se imaginan a Lina con pelo.

Para evitar “basuritas en el ánimo” como decía Mafalda, cuando iba al baño y tenía que lavar las manos , evitaba mirarme al espejo, yo sabía que me terminaría acostumbrando pero el tiempo se encargaría y yo tenía que ayudarle.

A sido muy simpático, hay todo tipo de comentarios y aunque no puedo negar que al comienzo notar los codazos de la gente me arrugaban un poco el corazón, hoy, yo no sé si ya no tienen codos o que pero o no lo hacen o ya me desentendí tanto del tema que ni lo noto.

Hay comentarios que causan risa, aquellos de niños, adultos mayores o uno que otro poco afortunado en neuronas que pregunta porque me motilé así. A los últimos hay que ponderarles lo valientes que son al hacerlo, pues muchos lo pensarán y se quedarán con la intriga.

He tenido que responder cosas diferentes, a una persona de la familia  muy mayor que me lo pregunto le respondí con cariño: “ Tenía las punticas del pelo muy feitas, entonces mi marido me las motiló.  Eso sí, te lo recomiendo como ginecólogo, porque como peluquero no le vas a poner la cabeza, mírame como me dejó!”

A otros, los del último grupo, les digo que un día con mucho calor me dio “el arrebato” y me tusé y ahí la cara de admiración es TOTAL, les parezco la MAS valiente, la mas radical, la mujer maravilla…

Pero los comentarios estimulantes y de admiración son mayoría.  Personas que no conoces que te dicen en un almacén, en un restaurante que admiran la valentía, la personalidad incluso hasta la forma de la cabeza. Personas que a veces no te hablan pero que con la sonrisa te lo dicen todo, con un dedo hacia arriba, con una matada de ojo…es realmente gratificante.

Un día tuve una experiencia hermosa.  Tenía tal vez un par de días de rapada y estaba mercando. Cuando llegué a la caja registradora se me acercó una señora de unos 50 años y me dijo:

“Señora, discúlpeme, tengo que decirle algo: Hace varios días me diagnosticaron una enfermedad que se me va a caer el pelo totalmente (me mostró ya todos los calvos que tenía), yo estaba muy deprimida en mi casa, en mi cama. Vine hoy al mercado porque se me acabó un medicamento y tenía que tomarlo.

Había definido que no volvería a salir y que sin pelo nunca mas podría ser feliz. Y  sabe qué? Mi Dios me la puso acá! yo la vengo siguiendo hace rato… y la veo tan sonriente, tan tranquila, tan feliz!.   Sabe que señora? Verla a usted me cambio la vida, me volvieron a dar ganas de vivir y yo voy a ser feliz así como usted; Voy a salir a la calle sin pelo y voy a agradecer que estoy viva!” .Me dio un abrazo acompañado de “Que Dios me la bendiga y se fue”.

Yo quedé en shock, pagué rápidamente, me senté en el carro y me puse a llorar. Miré hacia arriba y le agradecí a Dios porque empezaba clarificarme el “para que” que hace tantos días le estaba pidiendo.  Me sentí plena, todo estaba saliendo como El lo había planeado y seguro era solo el comienzo de su voluntad.

16 – Nancy, mujer valiente

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El 1 de Agosto de este año, el día que inicie el diplomado de programación neurolinguistica conocí a Nancy.  Una nueva compañera del curso, sonriente y cariñosa.
Desde el primer momento reconocimos en ella su tenacidad, hacia 18 meses había iniciado un tratamiento de cáncer de seno, ya había terminado todo el proceso y tenía más ganas de vivir seguramente que todos los demás que estábamos allí, ella ya sabía lo que significaba contemplar la posibilidad así fuera por un momento de tener los días contados en esta vida material.

El primer día, cuando la conocimos al momento de presentarse en el grupo, compartió porque estaba allí y como había vencido su lucha contra el cáncer. Sentí mucha admiración , vi en ella una mujer con deseos de comerse el mundo y sentí que se lo merecía después de lo que  pudimos ver había sufrido.
Como para mí el pelo era tan importante, me impactó verlo tan corto y sentí lástima por eso, lamente que hubiera perdido su feminidad,  pues además nos compartió que lo tenía largo y lo extrañaba.  Que ironías las de la vida!

Justo mientras yo conocía a Nancy , mi marido en su consultorio recibía los resultados de mi exámen, y yo inocente iniciando mi curso jamás imaginé que su historia inicial llegaría a convertirse en pocas horas en algo tan familiar para mí.

Poco a poco nos fuimos acercando en el grupo de PNL, compartíamos  solo 8 horas semanales pero con una intensidad emocional tal que rápidamente fuimos entrando al corazón de todos.  Y Nancy siempre allí con una sonrisa amplia y llena de esa fe que nos impactaba.

Pocos sabían mi situación, no quería hacerlo, al principio no eran mis amigos y no me gusta para nada generar lástima, por el contrario, me molesta.  Por eso solo a Nancy un día que estaba sentada a mi lado le conté, ella muy “hermosa” (así nos decía a todas)  se puso muy a la orden y sentí en su mirada una especie de consideración por lo que venía pues por lo que me compartió esos meses de tratamiento habían sido muy duros física y emocionalmente para ella.

Un día, casi a los 3 meses del curso Nancy no llegó, le habían encontrado metástasis en el cerebro y la operarían de urgencia y así fue.  Primero una cirugía con muy buenos resultados, luego otra cirugía aparentemente menos dura. Cuidados intensivos, habitación y para la casa… Todo iba muy bien, nos mandaba mensajes por chat y nos llenábamos de alegría.

El lunes 4 de Noviembre, a los 96 días de haberla conocido Nancy murió. No quise preguntar muchos detalles de su muerte porque cuando supe la noticia sentí dolor y miedo . Me impactó muchísimo, pues yo no contemplo la posibilidad de que eso pueda pasarme pero casos como este cuestionan a cualquiera.
Pedí a Dios por ella y le pedí que me ayudara a entender que esa era su misión, que su caso era distinto al mío y  que la vida me la puso justo al lado para poner a prueba mi fe y mi esperanza y para convencerme que ante la voluntad de El no hay nada que hacer.

Afortunadamente así fue, rápidamente recupere mi paz y mi tranquilidad, la recuerdo mucho, muchísimo, pero me concentré en pensar en el 95% de mujeres que sobreviven y seguí como venía, agradecida con la vida por esta segunda oportunidad que tengo hoy, por haberla tenido cerca y por el deseo fuerte de vivir más feliz que nunca.

Nancy hermosa, eres inolvidable, el señor te tiene en su gloria.

15- Cabezas para mi peluca

Una cabeza fría y blanca, muerta , sin vida … Así era la base de icopor donde se supone debía “dormir” mi peluca.
Me pareció deprimente, sentí que MI pelo, que después estaría en MI cabeza pasaría una mala noche.  Fue entonces iniciativa de mi marido la idea de intervenirlas.  Como la base es de icopor, se dejaría trabajar fácilmente.

Fue así como le propuse a algunos amig@s que tienen sensibilidad al arte , aquellos que de alguna manera he sentido cerca en este proceso a que le dieran vida. Todos aceptaron con mucha alegría y las sorpresas han sido maravillosas, diferentes, con el ADN de cada uno, pero sobretodo con el cariño sentido en cada brochazo, en cada texto, en cada accesorio. Con un amor desinteresado y un único interés de estar presentes en un momento muy importante de mi vida.

Las he disfrutado muchísimo, las tengo exhibidas en un mueble al frente de mi cama y todos los días las muevo entre ellas. Se las muestro a todo el que llega a mi casa, me siento con juguete nuevo.

Ademas, ha sido muy especial recibir “peticiones” de personas que quieren hacerla, que voluntariamente decidieron “montarse en el cuento” e invertir sus horas libres en mi.
Que feliz me siento con las que he recibido y con las que se vienen en camino…

A todos mis artistas, agradecimientos desde el fondo de mi corazón, agradecimiento total por su tiempo, por poner su cabeza en la mía y por entregarme allí su amor, su energía y sus buenos deseos!

14- La peluca

A otro día de raparme debía ir con mi peluca donde la especialista para que le hiciera el corte de la capul.

Inicialmente me afeitaron la cabeza con máquina y crema de afeitar y después debía pasar a ensayar la peluca.  La verdad quedó muy bonita, era mi pelo, creo que por eso hicimos click inmediato. Sin embargo en los 10 minutos que estuve allí me picó, me rascó, me estorbó.

Cuando nos montamos al carro mi esposo me dijo que me la quitara, que le gustaba verme así; sentí un alivio enorme, aunque sabía que no tenerla era ponerme el letrero de cáncer, la tortura de soportar la peluca por tantos meses iba a ser mayor y son suficientes incomodidades como para sumarme una más.  Ese día , en mutuo acuerdo con mis hijos y mi esposo definimos que la peluca sería un lindo recuerdo.

Termine entonces después de un evento familiar en un centro comercial, donde fui, sin querer, el centro de muchas miradas; algunas con asombro, otras con compasión y otras con admiración, las últimas  especialmente de mi marido y mis hijos que eran las que en realidad importaban.

Hoy en día, me encanta estar sin peluca, aunque al principio daba frío, ahora disfruto la frescura…la ducha… Y sobre todo no siento un cuerpo extraño en mi cabeza, así no tengo motivos para recordar que estoy en un tratamiento.

Lo recuerdo cuando me veo en un espejo, en una vitrina; lo recuerdo con alguna mirada diferente en un sitio público, algún comentario imprudente de personas en la calle que recibo con total tranquilidad entendiendo que vivimos en un país donde no estamos acostumbrados a respetar las diferencias.

Eso si, mi peluca tiene donde recargarse todas las noches …