4- Cómo contar?

Ya era sábado y muy poca gente sabía lo que estaba pasando, no queríamos contarle a nuestros hijos, padres y hermanos hasta que la hubiéramos decantado mas y pudiéramos transmitir la serenidad y esperanza en cada una de nuestras palabras.

Esa noche era el concierto de Ricardo Montaner, un cantante que para nosotros es de gran valor y fuimos acompañados de una cuñada y su esposo. Antes de empezar el concierto le conté  a mi cuñada lo que estábamos viviendo y aunque sé que hizo un gran esfuerzo para controlarse, logré percibir en ella algo de angustia, manejada con la inteligencia que la caracteriza pero inocultable ante el amor que nos une.

En ese momento definí que evitaría al máximo contar esta noticia de esta manera, descubrí que lo que tanto criticaba como “impersonal” de los medios virtuales hoy jugaban a mi favor , pues me permitían compartirlo directamente sin percibir las emociones de angustia o tristeza de las personas que yo quiero tanto y que sé quedarían impactadas.

Y así fue, muy fácil, un mail tranquilo, positivo, con sentido del humor, que no daba pie a que tuvieran otras versiones diferentes y que sintieran de alguna manera que por ser importantes para mi estaban siendo notificados de inmediato.

Empezaron las llamadas de vuelta, las mismas que yo no atendía, pues sabía que estaban bajo los efectos de la noticia y eso no sería conveniente.  Esas llamadas las respondí al final del día o al siguiente y encontré entonces personas tranquilas y optimistas, tal cual las necesitaba.

A mis hijos y a mi mamá les conté yo sola, tranquila, muy tranquila y ellos lo recibieron de la misma manera.

Mi marido no estaba allí, pues el, aunque trataba de disimular su angustia, era imposible de ocultar.

3- Decantar la noticia…

La subida a la casa fue un silencio total, mientras mi esposo, como ginecólogo seguramente pensaba en causas y efectos desde la medicina , yo pensaba en que pasaría si yo faltara, en que sería la vida de él sin mi, en mis hijos, en mi mamá y mi papá , mis hermanos, mis nietos, en todo lo que me faltaba por vivir y que por un momento lo veía diluirse.

Fue una sensación rarísima, sin rabia, sin culpas, sin tristeza, fue desde el principio un convencimiento de que esto sería una “raya mas para el tigre” y que lo manejaríamos con tranquilidad como muchas otras cosas que han pasado, pero a veces era inevitable contemplar la posibilidad de que los días de mi vida podrían estar en cuenta regresiva y de cuestionarme por aquellas cosas que aún tenía pendientes por hacer.

Dormimos poco, mas abrazados que nunca y a primera hora de la mañana fuimos al laboratorio a hacerme exámenes de sangre y posteriormente a la cita con la cirujana plástica quien me explicó lo que tendría que enfrentar estéticamente y aunque no se veía muy agradable, ante el deseo de vivir nada es mas importante.

A las 9:00am estaba en mi segunda clase de PNL cuyo tema central fueron las emociones y cómo si las mismas no eran bien manejadas podríamos crearnos enfermedades, algunas de ellas tan graves como el cáncer…

2- La noticia

El jueves 1 de Agosto (3 días después de la biopsia)  a las 2:00 pm le dieron el resultado a mi esposo: de los 50 mm de tejido , 3 mm habían salido con células malignas.

No quiero imaginarme el esfuerzo que tuvo que hacer para poder atender las pacientes de la tarde, fueron las últimas que atendió por muchos días pues esa tarde cuando se fue no regreso hasta 3 semanas después.

Yo me encontraba en mi primera clase del diplomado de programación neurolingüística y salía al final de la tarde. Mi esposo constantemente me preguntaba cuanto me faltaba para terminar y al final me dijo que nos encontráramos en el lugar menos pensado: el parqueadero de un edifico donde vivieron mis suegros.   Me sorprendió el punto de encuentro, pero como en esos días estábamos en plan de comprar un carro y el sabe que me gustan tanto las sorpresas pensé que esta sería una de ellas.  Después , me confesó que pensó mucho en escoger un lugar que no fuera importante para mi, que yo no visitara con frecuencia, pues sabía que la noticia que iba a recibir quedaría anclada en la memoria con una emoción negativa y no quería que me siguiera mortificando toda la vida.  Ese es mi marido: planeador, asertivo y pensando siempre en mi bienestar.

Yo llegué y me monté en el carro con el, mientras el me hablaba y me preguntaba como había pasado el día, yo con disimulo, emocionada, trataba de descubrir mi sorpresa alrededor. En un instante me cogió la mano y me dijo:” linda, entregaron los resultados de los exámenes y tu biopsia salió mala”.

Yo sentí que se me bajó el mundo, un frío, un miedo… Me tapé la cara un instante sólo para pensar y a los 20 minutos ya estábamos donde el medico.

Mi ginecólogo, con la amabilidad que lo caracteriza, nos recibió con mucho cariño y nos explicó que tendríamos que hacer una cirugía (mastectomía radical) pero que el se iba de viaje y regresaba a los 26 días, igual, yo estaba tomando un medicamento que debía suspender como mínimo por 10 días.

Nosotros, con la confianza que el nos daba y sin dimensionar lo que significaba la palabra esperar, programamos la fecha de la cirugía para el día siguiente de su regreso.

1-Ecografía mamaria

Vengo de una familia con una herencia de cáncer de seno  importante: mi hermana y 4 primas (una de ellas falleció). A pesar de eso nunca pensé que podría pasarme a mí, NUNCA.  Yo, que me sentía tan joven, tan sana, tan vital, con esposo ginecólogo que me chequeaba permanentemente y un equipo médico inmejorable que me controlaba con frecuencia… Me sentía libre de todo mal y peligro.

Producía nódulos permanentemente. Los sacaban en cirugía anualmente y siempre salían fibroadenomas benignos.   Eso lo hicimos por 4 años hasta que “el equipo médico” decidió mejor no seguirme sometiendo a cirugía sino que los que fueran apareciendo se harían seguimiento.
Hace 3 años entonces aparecieron dos nódulos pequeños en el cuadrante inferior del seno derecho, sensibles al tacto, una vez hechos todos los chequeos se comprobó que eran “buenos” entonces cada 6 meses me hacia mamografía y ecografía de control.

Mi esposo empezó a acosarme desde junio para que pidiera las citas de control y siempre se me olvidaba, como era un tema que yo no consideraba para nada probable no lo tenía entre mis prioridades, pero ante la insistencia finalmente quedó agendada  para el  22 de julio.

Cuando vi en mi agenda la noche anterior que tenía cita al día siguiente en la tarde, le recordé a mi esposo que nos encontráramos allí como siempre suele hacerlo.   Pero aparentemente no lo había agendado y tenía una cirugía a esa hora que no podía cancelar y pues la verdad era un examen tan de rutina para mí que ni considere la posibilidad de aplazarla. PRIMER ERROR AFORTUNADO.

Cuando llegue al centro donde me practican los exámenes de rutina me encontré con otra sorpresa: la médica que siempre me ve, que conoce de memoria mis senos, mis nódulos, estaba de vacaciones y yo no tuve la precaución de pedir la cita con ella, me tendría que atender una diferente: SEGUNDO ERROR AFORTUNADO.

Entro a la cita, una doctora muy joven, me revisa el seno y se alarma porque ve una bola grande que según ella no aparecía en la ecografía anterior y ordenó una biopsia.   Yo me asusté un poco y le pedí que llamáramos a mi esposo al celular.
Él trató de explicarle en el teléfono que había dos bolitas pequeñas seguidas, justo donde ella veía la grande. Que quizás ella se había confundido y las había sumado.  Ella, estuvo cerrada al tema y efectivamente ordenó la biopsia: TERCER ERROR AFORTUNADO.

Salgo de la cita un poco inquieta, me voy al consultorio de mi esposo, que es ginecólogo, me hace una ecografia y efectivamente ve que son las dos mismas bolitas, del mismo tamaño de hace 3 años,  pero que cuando aleja el ecógrafo se suman y da justo la medida que la joven radióloga decía. Nos volvió el alma al cuerpo.

Sin embargo, mi esposo, con lo acucioso que es, insistió en pedir la cita con la médica de siempre para que ella hiciera o no la biopsia, cita que se llevó a cabo exactamente 8 días después.

Llegamos tranquilos a la cita donde nos esperaban la radióloga y su esposo que es ginecólogo, me revisaron y efectivamente vieron que había sido un error de visualización de la radióloga que estaba de reemplazo y que los nódulos seguían del mismo tamaño y se veían tan “buenos” como siempre.
La doctora que es muy profesional, aunque consideraba que todo estaba bien y que a la vista se podría concluir que en un 99.9% eso no era nada malo, me propuso que si yo quería, ya que estaba allá y había sacado el tiempo me hiciera la biopsia.

Yo, que no era muy guapa para todo lo que tuviera que ver con agujas, dije que sí y en pocos momentos fueron 5 disparos que sacaron 50 mm de tejido.
Salimos tranquilos, convencidos de que era una cita más, al menos yo no volví ni a pensar que estábamos pendientes de un resultado.

Quiero aclarar lo de los 3 errores afortunados:
El hecho que mi marido no haya podido ir, que la doctora no fuera la de siempre fue lo mejor que nos pudo haber pasado, pues  ellos se sabían los nódulos de memoria y, sin duda, lo más probable era que nos hubiéramos quedado tranquilos y regresado en 6 meses quien sabe en qué condiciones ya.

La joven doctora, iluminada por Dios, permitió que cometiera el mejor error de su vida, un error que salvó una vida, un error que no alcanzamos a agradecer.

Es ahí, donde las cosas que a veces vemos imperfectas son perfectas ante los ojos de Dios y tarde que temprano entendemos el para qué…