8- El catéter, la quinta maravilla

Por las características de mi cáncer el protocolo fue de 16 quimioterapias :4 Rojas (cada 3 semanas) y después 12 blancas semanales. Aproximadamente unos 6 meses de tratamiento si los tiempos funcionan correctamente y las defensas juegan a nuestro favor.

Fue entonces, por recomendación de un par de amigas que habían pasado por la misma situación, que me recomendaron el uso del catéter en una vena grande de la parte superior del pecho para la administración de la quimioterapia,  así me evitaría que las venas se me deterioraran con tantas sesiones y sería todo mucho mas fácil.

Excelente recomendación, investigamos muy bien antes de hacerlo pues como llega directo a la subclavia podría ser un canal de infecciones inmediato, pero el resultado en pacientes mostró que ha sido muy exitoso.

Tenerlo durante el tratamiento ha sido una bendición, es un cuerpo extraño que se introduce en una cirugía muy sencilla con anestesia general y que puede permanecer por meses o años sin causar ningún daño.

Al principio se siente una pequeña molestia, pero con el paso de los días se olvida que existe.

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7- La cirugía y el diagnóstico

Llegué a la clínica muy feliz de saber que rápidamente no tendría mas este tema dentro de mi, me dio mucha tranquilidad oír de las enfermeras que hacían aproximadamente 4 cirugías diarias de las mismas.

Después de que marcaran los ganglios de las axilas y de que señalaran con un arpón el tumor del seno izquierdo y derecho quedé  yo con ” mi tatuaje y mi piercing” bajo los efectos de la anestesia que me fascinan.

Ahí, el que empezó a “sufrir” fue mi marido, el entró a la cirugía y su temor era que los ganglios estuvieran comprometidos. Una vez sacaron los ganglios y los mandaron a revisar había que esperar unos 20 minutos mientras llaman por teléfono al quirófano y dan respuesta. Por fortuna ambos ganglios salieron limpios lo cual facilitaba las cosas.

A pocos días para algunos, pero larga espera para quienes estamos en esa situación,  nos dieron respuesta frente a que nos estábamos enfrentando:

El cuerpo extraño del seno derecho era un fibroadenoma, es decir no había ningún problema allí ; y en el seno izquierdo iniciaba , con tan solo 1.2 cms un cáncer grado 3 (se mide de 1-3 siendo el 3 el grado mas alto) e infiltrante (que ya se está saliendo del conducto).

En conclusión , para los que no entendemos del tema; chiquito pero bravo y en el tema del cáncer no hay enemigo pequeño…

6- Cambio de médico

Después de haber pasado un fin de semana y de sentir lo largos que son los días y sobretodo las noches, decidimos buscar un médico que rápidamente me sacara el tumor pues no nos sentíamos capaces de esperar a que nuestro médico regresara.

Nuestro ginecólogo nos recomendó un colega suyo que efectivamente se parecía a el tanto en su profesionalismo como en su calidad humana , un médico con vocación que te habla con cariño, que entiende lo que pasa en tu cuerpo pero sobretodo en tu corazón, un médico que sientes de verdad se pone en tus zapatos y que te genera toda la confianza, entonces absolutamente convencidos que estaba haciendo lo correcto programamos la cirugía para el lunes 10 de Agosto.

El sábado anterior, en la ultima cita de revisión y ya con muchos exámenes en las manos, el doctor decidió acertadamente hacer cambios drásticos en la cirugía, no haría la mastectomía bilateral pues veía el tumor muy localizado  y el no sabía a que tipo de cáncer se estaba enfrentando, además, como esta cirugía era tan exigente con el cuerpo, si el cáncer era agresivo tendría que esperar un buen tiempo antes de empezar la quimioterapia y el prefería no correr ese riesgo.  mismo se encargó de hacer todos los cambios y nos veríamos por fin el lunes a las 2:00pm en la Clínica de las Américas.

5- Contra que nos enfrentábamos…

Fue una semana llena de exámenes, primero la Gamagrafía ósea para descartar compromiso en huesos, ví a mi esposo darse la bendición antes de entrar al exámen, sentí miedo pues realmente yo no sabía a que iba. Nunca le pregunté por nada, tomé desde el comienzo la decisión de no preguntar mas de lo necesario y por supuesto no buscar nada en internet, ha sido la única situación en mi vida donde sentirme ignorante me ha parecido maravilloso.

Cuando llegamos después a la resonancia que debía permanecer una hora acostada boca abajo, debajo de un túnel, con los brazos hacia arriba, sin poderme mover; empezó una sensación rarísima en mi, una especie de claustrofobia, no podía aguantarme, empecé a llorar y me llené de terror.  Mi esposo, que sabe lo que me gusta su voz empezó a cantar dentro de la sala de examen las canciones que me canta cuando estamos solos: “Contigo aprendí, que existen nuevas y mejores emociones…” y como dice Juanes en Para tu amor: ” …porque tu dolor es mi dolor… gracias yo te doy a ti mi amor, por existir…” . Y así fue, sin importarle quienes lo estuvieran oyendo, a él, que hay que rogarle a veces que cante en público, lo hizo espontáneamente  solo pensando que así podría tranquilizarme y por supuesto lo logró. No hay nada que me de mas felicidad que oírlo cantar.

Finalmente, el resultado de la resonancia mostró un tumor en el seno izquierdo y un pequeño cuerpo extraño también en el derecho con el que no contábamos…

4- Cómo contar?

Ya era sábado y muy poca gente sabía lo que estaba pasando, no queríamos contarle a nuestros hijos, padres y hermanos hasta que la hubiéramos decantado mas y pudiéramos transmitir la serenidad y esperanza en cada una de nuestras palabras.

Esa noche era el concierto de Ricardo Montaner, un cantante que para nosotros es de gran valor y fuimos acompañados de una cuñada y su esposo. Antes de empezar el concierto le conté  a mi cuñada lo que estábamos viviendo y aunque sé que hizo un gran esfuerzo para controlarse, logré percibir en ella algo de angustia, manejada con la inteligencia que la caracteriza pero inocultable ante el amor que nos une.

En ese momento definí que evitaría al máximo contar esta noticia de esta manera, descubrí que lo que tanto criticaba como “impersonal” de los medios virtuales hoy jugaban a mi favor , pues me permitían compartirlo directamente sin percibir las emociones de angustia o tristeza de las personas que yo quiero tanto y que sé quedarían impactadas.

Y así fue, muy fácil, un mail tranquilo, positivo, con sentido del humor, que no daba pie a que tuvieran otras versiones diferentes y que sintieran de alguna manera que por ser importantes para mi estaban siendo notificados de inmediato.

Empezaron las llamadas de vuelta, las mismas que yo no atendía, pues sabía que estaban bajo los efectos de la noticia y eso no sería conveniente.  Esas llamadas las respondí al final del día o al siguiente y encontré entonces personas tranquilas y optimistas, tal cual las necesitaba.

A mis hijos y a mi mamá les conté yo sola, tranquila, muy tranquila y ellos lo recibieron de la misma manera.

Mi marido no estaba allí, pues el, aunque trataba de disimular su angustia, era imposible de ocultar.

3- Decantar la noticia…

La subida a la casa fue un silencio total, mientras mi esposo, como ginecólogo seguramente pensaba en causas y efectos desde la medicina , yo pensaba en que pasaría si yo faltara, en que sería la vida de él sin mi, en mis hijos, en mi mamá y mi papá , mis hermanos, mis nietos, en todo lo que me faltaba por vivir y que por un momento lo veía diluirse.

Fue una sensación rarísima, sin rabia, sin culpas, sin tristeza, fue desde el principio un convencimiento de que esto sería una “raya mas para el tigre” y que lo manejaríamos con tranquilidad como muchas otras cosas que han pasado, pero a veces era inevitable contemplar la posibilidad de que los días de mi vida podrían estar en cuenta regresiva y de cuestionarme por aquellas cosas que aún tenía pendientes por hacer.

Dormimos poco, mas abrazados que nunca y a primera hora de la mañana fuimos al laboratorio a hacerme exámenes de sangre y posteriormente a la cita con la cirujana plástica quien me explicó lo que tendría que enfrentar estéticamente y aunque no se veía muy agradable, ante el deseo de vivir nada es mas importante.

A las 9:00am estaba en mi segunda clase de PNL cuyo tema central fueron las emociones y cómo si las mismas no eran bien manejadas podríamos crearnos enfermedades, algunas de ellas tan graves como el cáncer…

2- La noticia

El jueves 1 de Agosto (3 días después de la biopsia)  a las 2:00 pm le dieron el resultado a mi esposo: de los 50 mm de tejido , 3 mm habían salido con células malignas.

No quiero imaginarme el esfuerzo que tuvo que hacer para poder atender las pacientes de la tarde, fueron las últimas que atendió por muchos días pues esa tarde cuando se fue no regreso hasta 3 semanas después.

Yo me encontraba en mi primera clase del diplomado de programación neurolingüística y salía al final de la tarde. Mi esposo constantemente me preguntaba cuanto me faltaba para terminar y al final me dijo que nos encontráramos en el lugar menos pensado: el parqueadero de un edifico donde vivieron mis suegros.   Me sorprendió el punto de encuentro, pero como en esos días estábamos en plan de comprar un carro y el sabe que me gustan tanto las sorpresas pensé que esta sería una de ellas.  Después , me confesó que pensó mucho en escoger un lugar que no fuera importante para mi, que yo no visitara con frecuencia, pues sabía que la noticia que iba a recibir quedaría anclada en la memoria con una emoción negativa y no quería que me siguiera mortificando toda la vida.  Ese es mi marido: planeador, asertivo y pensando siempre en mi bienestar.

Yo llegué y me monté en el carro con el, mientras el me hablaba y me preguntaba como había pasado el día, yo con disimulo, emocionada, trataba de descubrir mi sorpresa alrededor. En un instante me cogió la mano y me dijo:” linda, entregaron los resultados de los exámenes y tu biopsia salió mala”.

Yo sentí que se me bajó el mundo, un frío, un miedo… Me tapé la cara un instante sólo para pensar y a los 20 minutos ya estábamos donde el medico.

Mi ginecólogo, con la amabilidad que lo caracteriza, nos recibió con mucho cariño y nos explicó que tendríamos que hacer una cirugía (mastectomía radical) pero que el se iba de viaje y regresaba a los 26 días, igual, yo estaba tomando un medicamento que debía suspender como mínimo por 10 días.

Nosotros, con la confianza que el nos daba y sin dimensionar lo que significaba la palabra esperar, programamos la fecha de la cirugía para el día siguiente de su regreso.